El abogado, historiador y senador nacional Eduardo Nakayama valoró el anuncio del Gobierno de Brasil sobre la eventual devolución a Paraguay del denominado Cañón Cristiano, uno de los principales trofeos de la Guerra de la Triple Alianza, actualmente expuesto en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.
Nakayama recordó que no es la primera vez que Brasil manifiesta su intención de devolver la pieza histórica. Señaló que en torno al año 2012 ya se había anunciado una posible restitución, durante el gobierno de Fernando Lugo, pero la iniciativa finalmente no prosperó debido a la resistencia de sectores de las Fuerzas Armadas brasileñas, principalmente de la Marina.
El senador mencionó además que el reclamo paraguayo por la devolución del cañón fue planteado formalmente en distintas oportunidades, incluso durante el gobierno de Federico Franco, y cobró nuevamente fuerza tras recientes declaraciones del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre el inicio de la Guerra de la Triple Alianza.
Nakayama explicó que el Cañón Cristiano posee un particular valor histórico para Paraguay, debido a las circunstancias en que fue construido. En marzo de 1867, durante uno de los momentos más críticos de la guerra, fue fundido en los arsenales de Ybycuí utilizando el cobre de las campanas de las iglesias paraguayas.
El historiador explicó que el hierro producido en la fundición de Ybycuí presentaba una elevada porosidad y no reunía las condiciones necesarias para soportar las explosiones provocadas por los disparos de artillería. Ante la necesidad de contar con armamento de mayor calibre, se recurrió entonces al cobre de las campanas de los templos.
“Por eso el nombre ‘El Cristiano’”, explicó Nakayama, al señalar que la pieza lleva una inscripción que refleja su origen. En uno de sus lados puede leerse “De la Iglesia al Estado”, mientras que en el otro figura “Arsenal Asunción 1867”.
El Cañón Cristiano fue uno de varios cañones fabricados durante aquel periodo, entre ellos el General Díaz, el Criollo —devuelto por Argentina hace varios años— y el Acá Verá. Para Nakayama, la utilización de las campanas de las iglesias evidencia la extrema necesidad de recursos que atravesaba Paraguay durante la guerra.
El legislador relató que tuvo la oportunidad de visitar en varias ocasiones el Cañón Cristiano en el patio de cañones del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro e incluso mantuvo conversaciones con autoridades y responsables brasileños vinculados a la discusión sobre una eventual devolución.
Nakayama consideró que la restitución de trofeos de guerra no debería representar un obstáculo para las relaciones entre países que actualmente mantienen vínculos de amistad.
“Para mí, particularmente, no tiene ningún valor retener un trofeo de un antiguo enemigo que hoy ya no lo es”, sostuvo. Añadió que se trata de un objeto que puede contribuir a cerrar heridas históricas y fortalecer las relaciones entre Paraguay y Brasil.
Como ejemplo, recordó que Paraguay también devolvió a Bolivia un tanque Vickers capturado durante la Guerra del Chaco y que durante años estuvo expuesto frente al Congreso Nacional. La devolución se concretó durante el gobierno del presidente Juan Carlos Wasmosy.
Para Nakayama, este antecedente demuestra que la restitución de trofeos de guerra puede contribuir a mantener relaciones cordiales entre países que, pese a sus conflictos históricos, hoy mantienen vínculos de cooperación y amistad.






















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