La nueva campaña de soja 2026/27 se inicia con perspectivas favorables para el cultivo, en un escenario marcado por el avance de la biotecnología y el adelantamiento de la ventana de siembra. Especialistas de Agrotec SA recomiendan prestar especial atención a la calidad y el vigor de las semillas, así como a las condiciones de cada zona productiva.
Con el inicio de una nueva campaña agrícola, la planificación de la siembra y la selección de los materiales adquieren especial importancia, considerando las características de los distintos suelos y las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.
Fernando Correa, gerente de Semillas Autógamas de Agrotec, señaló que uno de los factores que debe ser tenido en cuenta por los productores es la posibilidad de períodos de alta humedad y suelos encharcados, principalmente en determinadas zonas del país. Estas condiciones pueden afectar tanto el establecimiento como el posterior desarrollo del cultivo.
Las recomendaciones fueron compartidas durante la cuarta edición de la Apertura Nacional de la Siembra de Soja 2026/27, actividad que marcó el inicio simbólico de la nueva campaña agrícola y contó con la presencia de autoridades nacionales y representantes de gremios de productores.
“Pensando en ese factor, siempre desde Agrotec recomendamos al productor poner especial atención en las condiciones del suelo, de qué manera está compactado y cuál es el historial sanitario que tiene el mismo. Contamos con variedades en semillas de soja que se comportan bien frente a un suelo encharcado y con enfermedades; simientes que tienen germinación alta y principalmente con buen vigor”, explicó Correa.
El especialista agregó que una planta con buen desarrollo inicial presenta mayor capacidad para soportar condiciones adversas durante los períodos de altas temperaturas y exceso de humedad.
En cuanto a las perspectivas productivas, Correa estimó que la superficie destinada al cultivo de soja podría alcanzar unas 3,8 millones de hectáreas, con una producción proyectada de entre 10 y 11 millones de toneladas, de acuerdo con las proyecciones históricas del cultivo.
Correa identificó además dos grandes transformaciones que se vienen produciendo en la agricultura paraguaya durante los últimos años: el avance de la biotecnología y el adelantamiento de la ventana de siembra.
“Vemos dos movimientos muy grandes, principalmente. El primero es la biotecnología y sus cambios. Si volvemos diez años atrás, teníamos la variedad RR1, luego la aparición de la Intacta y posteriormente la plataforma biotecnológica o tecnología de tercera generación, conocida comercialmente como Intacta2 Xtend”, explicó.
El segundo cambio está relacionado con el calendario productivo. Según señaló, los productores fueron adelantando progresivamente el inicio de la siembra durante la última década.
“La ventana de siembra antes empezaba del 10 al 15 de setiembre en adelante. Hoy el productor respeta el vacío sanitario que va hasta el 31 de agosto, pero el 1 de setiembre ya está con toda su maquinaria y potencia para sembrar lo máximo posible, hasta el 20 o 25 de setiembre, principalmente en la Región Noreste, Centro y Sur del Paraguay”, detalló.
El adelantamiento de la siembra permite aprovechar mejores condiciones para el desarrollo del cultivo antes de los períodos de mayor estrés hídrico y temperaturas elevadas que suelen registrarse hacia finales de diciembre y durante enero. Además, posibilita liberar de manera más temprana las parcelas para el establecimiento de los cultivos de zafriña.
En este contexto, la utilización de semillas con altos porcentajes de germinación y buen vigor resulta fundamental para lograr una adecuada implantación del cultivo y mejorar su capacidad de respuesta ante condiciones ambientales adversas.
Correa sostuvo que el manejo debe ser abordado de manera integral y no limitarse únicamente a la elección de la variedad. Entre los factores que deben considerarse se encuentran las condiciones físicas y sanitarias del suelo, la nutrición, la protección del cultivo y la incorporación de nuevas herramientas biológicas.
“Utilizar una semilla de buena calidad, además de un buen fertilizante o defensivo agrícola, con nutrición y calidad, es hoy muy importante. La agricultura está evolucionando hacia sistemas de producción más sostenibles, con una participación cada vez mayor de herramientas biológicas y nuevas tecnologías de manejo, que contribuyen al control de enfermedades y plagas y permiten alcanzar el máximo potencial del cultivo”, destacó.
























Discussion about this post