El mercado brasileño sufrió un fuerte sacudón en Wall Street tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. En las operaciones previas a la apertura de este lunes, el ETF iShares MSCI Brazil Capped (EWZ), que replica el desempeño de las principales acciones de Brasil, llegó a registrar una caída del 26%.
De confirmarse ese retroceso durante la rueda regular, el mercado bursátil brasileño enfrentaría una de las jornadas más críticas de su historia, con pérdidas que, según los datos preliminares, superarían incluso las registradas durante los momentos más agudos de la crisis del Covid-19.
La reacción de los inversores estuvo marcada por la incertidumbre ante el regreso de Lula al Palacio del Planalto y las expectativas sobre la orientación económica de su próximo mandato. El temor a una mayor intervención estatal y a posibles cambios en las reglas de juego desató una ola de ventas entre los activos brasileños que cotizan en Nueva York.
Bancos y fintechs, entre los más golpeados
El sector financiero concentró algunas de las caídas más pronunciadas. XP Investimentos encabezó las pérdidas, con un derrumbe del 45,31%. Detrás se ubicaron StoneCo, con una baja del 34,76%, y PagSeguro Digital, que retrocedió un 31,21%. Las tres compañías tienen una fuerte presencia en el negocio de inversiones, servicios financieros y pagos digitales.
La presión vendedora también alcanzó a los bancos tradicionales. Banco Bradesco perdió un 28,76%, mientras que Itaú Unibanco cayó un 25,65%. Santander Brasil, por su parte, registró una baja del 13,33%.
Nu Holdings, la compañía detrás de Nubank, tampoco logró escapar del desplome y retrocedió un 19,85%. El banco digital, que ganó millones de clientes con su modelo de servicios financieros en línea, quedó atrapado en la liquidación generalizada de activos brasileños.
Petrobras y la preocupación por el regreso de Lula
La incertidumbre política también golpeó con fuerza al sector energético. Petrobras, la petrolera estatal brasileña, cayó un 22,02% en Wall Street, en un contexto de preocupación por la posibilidad de que el nuevo gobierno impulse una mayor intervención en la compañía.
El antecedente de las anteriores administraciones de Lula alimentó las dudas de los inversores sobre la política de precios, las decisiones de inversión y el equilibrio entre los objetivos del Estado y la rentabilidad de los accionistas.
En contraste, Vale registró una caída más moderada, del 3,39%. La minera, uno de los principales productores mundiales de mineral de hierro, tiene una exposición significativa a la demanda internacional, en particular a la de China, lo que puede amortiguar parcialmente el impacto de la incertidumbre política interna.
Industria y telecomunicaciones, también en rojo
Las pérdidas se extendieron al sector industrial y a otras compañías con presencia relevante en Brasil. Braskem retrocedió un 24,12%, mientras que Gerdau cayó un 12,94%, en medio de las dudas sobre el rumbo de la política industrial y las condiciones para la actividad empresarial.
Telefônica Brasil perdió un 17,75% y SID Nacional retrocedió un 14,41%, en una rueda marcada por la aversión al riesgo y las ventas generalizadas.
Entre las empresas con operaciones regionales, MercadoLibre bajó un 8,08%, afectada por su exposición al mercado brasileño. Embraer, en tanto, mostró un retroceso más acotado, del 3,77%.
La incertidumbre domina la reacción del mercado
La magnitud de las bajas reflejó la cautela con la que los inversores recibieron el resultado electoral. El impacto no se limitó a una empresa o a una actividad específica: alcanzó a bancos, compañías tecnológicas, firmas industriales y grandes grupos vinculados a los recursos naturales.
La evolución de las cotizaciones dependerá, en buena medida, de las señales que envíe el nuevo gobierno sobre la disciplina fiscal, la política monetaria, el papel de las empresas estatales y las condiciones para la inversión privada.
Por el momento, el movimiento de los activos brasileños en Wall Street expone la preocupación de los mercados ante el escenario político y económico que se abre tras el triunfo de Lula.
Fuente: Bloomberg Línea





















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