Tres efectivos de la Policía Nacional fueron detenidos en la ciudad de Ñemby luego de que una investigación interna revelara que una denuncia por el supuesto hurto de un arma de fuego era falsa y que el arma habría sido comercializada de manera irregular.
Los detenidos fueron identificados como los suboficiales ayudantes Andrés Benítez Silguero, integrante del Grupo Lince y con antecedentes por violencia familiar; Junior Benítez González, quien habría actuado como intermediario; y Juan Bautista Vega Zayas, del Departamento de Eventos Deportivos, señalado como comprador del arma.
El caso se inició cuando Andrés Benítez se presentó en una comisaría para denunciar el supuesto hurto de una pistola marca Bersa TPR9 calibre 9 milímetros, serie N.º L17725. Según su versión inicial, el arma había sido sustraída del interior de su vehículo, estacionado sobre la calle San Francisco del barrio Vista Alegre de Ñemby.
Durante el procedimiento, la oficial de guardia, suboficial segundo Ana Molas, verificó los datos del denunciante en el sistema informático y constató que registraba una orden de captura por violencia familiar. No obstante, el uniformado presentó un oficio emitido por la fiscal Patricia Giménez, de la Fiscalía Zonal de Capiatá, que disponía su libertad desde el pasado 10 de junio. Tras las verificaciones correspondientes, el documento fue confirmado como auténtico.
Las inconsistencias detectadas en el relato sobre el supuesto hurto llevaron al jefe de turno, subcomisario Nelson Quiñónez, a encomendar una investigación preliminar al oficial inspector Javier Peralta. Durante las averiguaciones, Benítez terminó confesando que el arma no había sido robada, sino que había sido vendida.
Posteriormente señaló como intermediario a su camarada Junior Benítez, quien identificó como comprador a Juan Bautista Vega, también miembro de la Policía Nacional. Este último fue convocado al estacionamiento de un local gastronómico ubicado en el centro de Ñemby, donde se presentó portando su arma reglamentaria. Los tres efectivos fueron trasladados a la dependencia policial para la prosecución del procedimiento.
Ya en sede policial, Vega declaró que posteriormente había revendido la pistola a una persona civil, supuestamente con destino a la ciudad de Pedro Juan Caballero.
Durante el procedimiento fueron incautados tres teléfonos celulares, dos vehículos y una pistola marca CZ P-10C calibre 9 milímetros con un cargador y 15 cartuchos sin percutir.
El hecho fue comunicado al fiscal de turno de la Unidad Penal N.º 2 de Ñemby, Luis Peralta, quien dispuso la detención de los tres agentes policiales y la apertura de una investigación para esclarecer las circunstancias de la transacción y determinar el paradero del arma denunciada inicialmente.
Fuente: NTR Noticias























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