Detrás de la histórica actuación de Orlando Gill con la selección paraguaya en el Mundial 2026 existe una historia de sacrificio, amistad y solidaridad que volvió a emocionar al país.
Años antes de convertirse en héroe de la clasificación de Paraguay frente a Alemania, el arquero atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. Mientras defendía la camiseta de Sportivo San Lorenzo, debió vender varios de sus recuerdos deportivos más preciados para costear el tratamiento médico de su hijo, nacido de forma prematura.
Entre esas pertenencias se encontraba una camiseta muy especial: la que utilizó con la selección paraguaya Sub 20, una de las primeras de su carrera.
Sin embargo, ese recuerdo nunca se perdió. Quien la adquirió fue Pedro Suárez, amigo de la infancia de Gill y vecino del barrio Reducto, en San Lorenzo, con la intención de ayudarlo en un momento de necesidad. Años después, tras la consagración del arquero con la Albirroja, decidió devolvérsela.
«Es como un hijo para mí»
En entrevista con Radio 1000, Pedro Suárez relató que conoce a Orlando desde que era un niño y que siempre intentó apoyarlo dentro de sus posibilidades.
«Somos amigos, pero él es como un hijo para mí. Compartimos mucho tiempo en el barrio y siempre traté de ayudarlo cuando lo necesitaba», expresó.
Recordó que ambos compartían partidos en la tradicional cancha del barrio conocida como «La Olla», donde Gill, antes de convertirse en arquero, incluso jugaba como delantero y se destacaba por su habilidad con los pies.
«En el barrio le decimos ‘Pata’. Jugaba muy bien al piki vóley y tenía un gran dominio de la pelota», contó.
La venta de la camiseta
Suárez explicó que durante la pandemia Orlando atravesó una serie de situaciones personales muy duras: el nacimiento prematuro de su hijo, el fallecimiento de su madre y la pérdida de un tío, mientras apenas comenzaba su carrera profesional.
«Él nunca quiso aceptar ayuda sin dar algo a cambio. Cuando necesitaba dinero me ofrecía alguna de sus cosas. Así fue como terminé quedándome con esa camiseta de la selección», recordó.
Aclaró que nunca la compró con fines de colección ni de negocio, sino para tenderle una mano a su amigo.
Un recuerdo que siempre guardó
Pedro confesó que durante todos estos años conservó la camiseta como uno de sus mayores recuerdos.
«Siempre la tuve guardada. A veces la usaba en casa, pero jamás pensé en venderla», comentó.
Incluso reveló que tiempo atrás ya le había comunicado a Gill que la prenda seguía en su poder y que se la devolvería cuando él quisiera recuperarla.
«Le dije que cuando quisiera se la devolvía. Esa camiseta siempre fue de él», afirmó.
La promesa se hará realidad
Tras la histórica clasificación de Paraguay en el Mundial, la esposa del arquero publicó en redes sociales que buscaban recuperar aquella camiseta. Pedro no dudó en comunicarse nuevamente con Orlando.
«Le escribí enseguida y le dije que la tenía guardada y que se la iba a devolver», relató.
Suárez aseguró que no espera ninguna retribución por el gesto.
«Esa camiseta es de él. Si después quiere regalarme otra, será decisión suya, pero yo solo quiero devolvérsela», manifestó.
Orgullo por el héroe de Paraguay
Pedro también recordó la emoción que sintió al ver a su amigo convertirse en figura frente a Alemania.
«Yo le dije a mi hija que Orlando iba a atajar dos penales. Siempre le tuve mucha fe», contó.
Destacó además la personalidad del arquero paraguayo.
«Nunca fue de discutir con nadie. Es muy tranquilo, muy humilde y una excelente persona», expresó.
Mientras Orlando Gill disfruta del reconocimiento internacional tras su histórica actuación con la Albirroja, la devolución de aquella camiseta simboliza el cierre de una etapa marcada por el sacrificio y demuestra que, fuera de la cancha, también existen victorias que se consiguen gracias a la amistad y la solidaridad.























Discussion about this post