Una enfermedad de origen aún no confirmado mantiene en alerta a productores ganaderos de los distritos de Cerrito y Laureles, en el departamento de Ñeembucú, donde desde hace más de un mes se registra la muerte de bovinos que presentan dificultades para caminar, pérdida del equilibrio y fallecen pocas horas después de manifestar los primeros síntomas.
Los casos se multiplicaron en distintos establecimientos de la zona, generando preocupación en el sector, que cuestiona la demora de las autoridades sanitarias en identificar la causa del brote y adoptar medidas para contener las pérdidas.
Uno de los afectados es el productor Pedro Gómez, quien señaló que varios establecimientos atraviesan la misma situación y lamentó la falta de respuestas concretas por parte del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
«Al principio pensé que un caballo había pateado a un ternero porque comenzó a caminar tambaleándose y poco después murió. Luego, una vaca preñada presentó los mismos síntomas. Le aplicamos antibióticos, creyendo que podía tratarse de la mordedura de algún animal, pero también murió», relató.
Gómez, propietario de unas 300 cabezas de ganado, aseguró que nunca había observado un cuadro similar en más de dos décadas de trabajo en la actividad ganadera.
«Nunca vi este síntoma. Hace más de 20 años que trabajo en ganadería y esto es algo totalmente diferente», afirmó.
El productor explicó que solicitó la intervención del veterinario regional del Senacsa, quien tomó muestras para su análisis y le informó que los resultados estarían disponibles en un plazo de cinco días. Sin embargo, aseguró que transcurrieron cerca de 30 días sin recibir información.
«Pasó el tiempo y nunca llegaron los resultados. Insistí varias veces, pero ya ni siquiera respondieron mis llamadas. Mientras tanto, cada día se seguían muriendo más animales. Por eso decidí acudir a la prensa; no lo hago por perjudicar a nadie, sino porque necesitamos respuestas», expresó.
Asimismo, denunció dificultades para acceder a vacunas esenciales para el ganado.
«Cumplimos con todas las recomendaciones sanitarias. Aplicamos las vacunas que nos indican, pero ahora ni siquiera encontramos la vacuna antirrábica y la vacuna contra la mancha tuvimos que conseguirla en Posadas, Argentina», sostuvo.
Senacsa sospecha de un brote de clostridiosis
Por su parte, el coordinador regional del Senacsa, Fernando Peloso, informó que existe una fuerte sospecha de que se trate de un brote de clostridiosis, una enfermedad bacteriana que afecta principalmente a bovinos, ovinos y caprinos.
Explicó que esta patología es provocada por bacterias formadoras de esporas altamente resistentes, que suelen desarrollarse en suelos húmedos, una condición característica del departamento de Ñeembucú. Agregó que estos microorganismos producen toxinas de alta letalidad, capaces de causar la muerte súbita de los animales.
Peloso indicó que las muestras de sangre fueron remitidas al laboratorio central del Senacsa, en Asunción, y que los resultados estarán disponibles en los próximos días, lo que permitirá confirmar o descartar el diagnóstico y definir las medidas sanitarias correspondientes.
Fuente: ABC Color

























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