La senadora liberal Celeste Amarilla afirmó que no pedirá disculpas al futbolista francés Kylian Mbappé, aunque reconoció que las expresiones de contenido racial que publicó en redes sociales constituyeron «un desatino» y aseguró que ya se retractó al eliminar la publicación.
Durante una conferencia de prensa, la legisladora sostuvo que el conflicto trascendió el ámbito deportivo debido a una supuesta intervención de la FIFA. En ese contexto, aseguró que fue el presidente del organismo, Gianni Infantino, quien impulsó las gestiones que derivaron en el contacto entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el mandatario paraguayo, Santiago Peña. No presentó pruebas que respalden esa afirmación.
Amarilla también cuestionó al presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Alejandro Domínguez, y al titular de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, por no defender, según dijo, a los futbolistas paraguayos frente a presuntos agravios recibidos durante la competencia.
Respecto a las expresiones que motivaron la controversia, la senadora admitió que fueron discriminatorias y atribuyó ese comportamiento a patrones culturales de generaciones anteriores.
«Sí es, y me retracté. Por eso borré el post», respondió al ser consultada sobre el carácter racista de sus comentarios. Agregó que se encuentra en un proceso personal de cambio y afirmó que intenta dejar atrás conductas aprendidas décadas atrás.
No obstante, sostuvo que también fue agraviada por Mbappé y reclamó que el delantero francés se disculpe con ella. Incluso señaló que analiza la posibilidad de promover acciones judiciales en su contra por presunta violencia política hacia la mujer.
La legisladora también rechazó las críticas formuladas por referentes de la oposición, entre ellas las senadoras Johanna Ortega, Kattya González y Esperanza Martínez, al considerar que ninguna salió en defensa de los futbolistas paraguayos cuando, según afirmó, fueron objeto de expresiones ofensivas.
Asimismo, calificó de «sumisa» la reacción del Gobierno paraguayo y cuestionó el comunicado emitido por la Cancillería tras la controversia. A su criterio, el Poder Ejecutivo debió limitarse a señalar que sus declaraciones correspondían a una opinión personal y no representaban la posición oficial del Estado.
En otro pasaje de la conferencia, Amarilla dirigió fuertes críticas a la FIFA, a la que calificó como una «mafia», y sostuvo que existe un interés del organismo y de dirigentes del fútbol por ganar influencia política en distintos países. También hizo referencia al escándalo conocido como FIFA Gate para cuestionar la transparencia en la dirigencia deportiva internacional.
La senadora también mencionó el caso del exfutbolista brasileño Ronaldinho, quien estuvo detenido en Paraguay en 2020 por ingresar al país con documentos adulterados. En ese contexto, afirmó que el país ya demostró que puede aplicar la ley a figuras internacionales y lanzó un mensaje a Mbappé: «Acá ya le metimos preso a Ronaldinho», sostuvo, al defender su postura de no sentirse intimidada ante eventuales acciones legales.
Finalmente, instó a Alejandro Domínguez y a Robert Harrison a brindar mayor respaldo a los integrantes de la selección paraguaya y aseguró que la polémica excede su enfrentamiento con Mbappé, al considerar que detrás del episodio existen intereses vinculados al poder que ejerce la dirigencia del fútbol internacional.
























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