Siguiendo el protocolo constitucional establecido para la toma de posesión del jefe de Estado, el soberano se trasladó desde el Palacio Real hasta la sede legislativa en el emblemático vehículo descapotable utilizado históricamente por la familia real. Ante el presidente del Storting, Masud Gharahkhani, Haakon VIII leyó la fórmula oficial contenida en la Carta Magna: «Prometo y juro que gobernaré el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes, que Dios, todopoderoso y omnisciente, me ayude». Durante su alocución, el rey ratificó el histórico lema dinástico «Todo por Noruega» y manifestó su deseo de mantener una estrecha relación de trabajo con el estamento parlamentario.
La jornada estuvo matizada por la baja médica de la reina Mette-Marit, quien sufrió complicaciones en su estado de salud asociadas al trasplante de pulmón al que fue sometida en junio pasado. Según informaron los servicios médicos del Palacio Real, las molestias obligaron a que la soberana permanezca en observación hospitalaria, impidiendo su presencia en la sede parlamentaria. Ante esta situación, la princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, asumió formalmente el estatus de heredera al trono y prestó su juramento por escrito en el Palacio, acompañada en los actos oficiales por su hermano, el príncipe Sverre Magnus, y la reina viuda Sonia.
Por su parte, el titular del Congreso, Masud Gharahkhani, destacó la figura del fallecido rey Harald V como un símbolo de estabilidad y paz durante sus 35 años de reinado, recordando que el sistema monárquico conserva una función clave en la unidad nacional. Las mediciones de opinión pública reflejan que el respaldo ciudadano a la institución alcanzó un 72% tras el deceso del anterior soberano, registrando una recuperación frente a las caídas de popularidad de años recientes.
Mientras el nuevo monarca inicia sus funciones oficiales, la capilla del Palacio Real permanecerá abierta al público para que la ciudadanía rinda tributo al difunto rey Harald V. Sus restos mortales serán trasladados posteriormente en procesión hacia la catedral de Oslo para el funeral de Estado previsto para el 9 de septiembre, previo a su sepultura definitiva en la cripta de la fortaleza de Akershus.

























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