A través de sus canales oficiales, el mandatario estadounidense sostuvo que Washington dispondrá de manera permanente de la completa capacidad operativa para resguardar tanto el territorio groenlandés como el norte de América. El acuerdo fue catalogado por la Casa Blanca como un entendimiento de «vigencia infinita», el cual se mantendrá formalmente vinculante incluso en el hipotético escenario de que el territorio autónomo apruebe su independencia de la corona danesa en el futuro.
Desde la diplomacia estadounidense, un alto funcionario del Departamento de Estado y el secretario de Estado, Marco Rubio, precisaron que el marco legal establece restricciones estrictas a países ajenos a la Alianza Atlántica. En concreto, el tratado impedirá el establecimiento de bases extranjeras, el despliegue de tropa o la llegada de capitales en infraestructuras clave sin la debida autorización y permiso por escrito emitido por las autoridades de Washington, garantizando un filtro estricto sobre las dinámicas de la zona.
Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, valoraron el pacto como una herramienta que fortalece la seguridad regional y preserva la estabilidad en el Atlántico Norte. Ambos líderes remarcaron que las negociaciones han buscado un equilibrio favorable para las tres partes, respetando el reconocimiento de la soberanía del Reino y el derecho inalienable de la población groenlandesa a definir su porvenir político.
El antecedente directo de la presencia militar estadounidense en la isla se remonta al acuerdo bilateral de defensa de 1951 —posteriormente actualizado en 2004—, el cual ya permitía el funcionamiento de la base espacial de Pituffik en el noroeste del territorio. Sin embargo, este nuevo entendimiento amplía las facultades de despliegue tras las continuas gestiones impulsadas por Trump desde su retorno a la presidencia en enero de 2025 y sus posteriores diálogos con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El texto definitivo con la totalidad de los articulados y anexos técnicos se mantiene bajo reserva previa a su promulgación. La ceremonia de firma oficial de las autoridades de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia está prevista para la próxima semana en la ciudad de Nueva York, de forma paralela al desarrollo de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
























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