El presidente de la Cámara Paraguaya del Cuero (CPC), Emilio Bedoya, advirtió que la industria enfrenta una crisis sin precedentes tras el cierre de mercados clave en el viejo continente, impulsado por denuncias que califica de infundadas sobre deforestación y derechos humanos.
La industria del cuero en Paraguay, históricamente un pilar de la exportación manufacturera nacional, se encuentra hoy en el centro de una tormenta reputacional en Europa. Según Emilio Bedoya, titular de la CPC, el sector es víctima de una «persecución mediática» coordinada que ya ha logrado derribar contratos con las marcas automotrices y de moda más prestigiosas del mundo.
El desplome de los gigantes
El impacto económico no es una amenaza lejana, sino una realidad palpable. Bedoya reveló que la empresa Pasubio, la mayor procesadora de tapicería automotriz a nivel global, cerró sus operaciones de importación con Paraguay en 2023. Esta firma absorbía, por sí sola, el 70% de la producción de cuero paraguayo destinado a interiores de vehículos de lujo.
«No eran solo dos marcas; eran seis fabricantes de vehículos europeos los que utilizaban nuestra tapicería», lamentó Bedoya, señalando que el sector de la moda premium —carteras, zapatos y cintos— también ha comenzado a dar la espalda al producto nacional bajo la presión de activistas.
La narrativa de las ONG: Deforestación y Trabajo Infantil
El eje del conflicto reside en las críticas de diversas ONG europeas, que han desplegado una campaña en 27 periódicos de gran influencia en el continente. Las acusaciones son graves:
Apropiación de tierras: Se señala que el cuero proviene de campos deforestados que pertenecen legítimamente a comunidades indígenas.
Trabajo infantil: Las denuncias mencionan la presencia de niños trabajando en las estancias ganaderas.
Bedoya desmintió categóricamente estos puntos, calificándolos como una distorsión de la realidad rural paraguaya. Según el empresario, la presencia de menores se debe a que son hijos de los capataces que viven en las estancias, una dinámica social común en el país que no constituye explotación laboral.
Trazabilidad: El diálogo que no fue
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Bedoya es la supuesta negativa de las ONG a confrontar datos técnicos. El empresario destacó que Paraguay ha implementado la Red de Trazabilidad (REPSA), un sistema irónicamente desarrollado con el apoyo y financiamiento de la propia Comunidad Europea.
A pesar de contar con esta herramienta de transparencia, Bedoya relató que las organizaciones ambientales no se presentaron a una reunión clave pactada con la embajada paraguaya en Londres para discutir la realidad del sector. «No aparecieron. Cuando uno busca hablar con expertos, ellos no quieren saber nada; lo único que buscan es ‘sangre'», afirmó tajante.
Una cicatriz en la economía
Aunque Paraguay logró sortear temporalmente ciertas restricciones legales en Bélgica respecto a la trazabilidad, Bedoya asegura que «el daño ya está hecho». El estigma mediático ha dejado una cicatriz que mantiene a dos de las industrias más fuertes del país totalmente paradas por falta de ventas.
Para la Cámara del Cuero, el trasfondo de estos ataques responde a una agenda ideológica de «izquierda pesada» que ignora los esfuerzos de certificación del país y las consecuencias sociales de dejar a miles de paraguayos sin empleo.





















Discussion about this post