El abogado constitucionalista, exsenador nacional y exconvencional constituyente Hugo Estigarribia Gutiérrez sostuvo que uno de los principales problemas institucionales del Paraguay es la permanente influencia de la clase política sobre los organismos encargados de administrar justicia.
Durante una entrevista con Radio 1000, afirmó que los dirigentes políticos suelen buscar el control de instituciones clave mediante la designación de fiscales, jueces y ministros de Corte afines a sus intereses, situación que, según señaló, distorsiona el funcionamiento del Estado.
«El político quiere su fiscal, su juez y su ministro de Corte. Eso distorsiona el funcionamiento de las instituciones. Nos faltan políticos estadistas que miren los intereses del Estado paraguayo por encima de los intereses particulares», expresó.
Estigarribia advirtió que la elección del próximo Fiscal General del Estado será determinante para el futuro institucional del país, al considerar que frecuentemente se busca colocar en ese cargo a personas cercanas al poder político para garantizar protección a quienes abandonan funciones públicas.
En ese sentido, comparó la realidad paraguaya con la de otros países de la región y señaló que, a diferencia del Perú, donde varios expresidentes enfrentaron procesos judiciales o condenas, en Paraguay no existe ningún exmandatario condenado.
«No tenemos procesos realmente fuertes y serios contra expresidentes. Eso habla de la influencia que tiene la política sobre la Justicia», afirmó.
Críticas al cartismo y a los intereses empresariales en la política
El exlegislador también cuestionó a sectores políticos que, según dijo, priorizan intereses económicos antes que el servicio público. En particular, apuntó al movimiento liderado por el expresidente Horacio Cartes, al que acusó de mantener una estrecha vinculación entre el ejercicio del poder y los negocios.
A criterio de Estigarribia, los verdaderos estadistas buscan dejar un legado histórico y trabajar por el bienestar de la ciudadanía, citando como ejemplos a figuras históricas como Eligio Ayala y José Gaspar Rodríguez de Francia.
«El interés del político auténtico es quedar en el bronce de la historia como un gran estadista. El que entra a la política debe olvidarse de hacer negocios y dedicarse exclusivamente a servir a la patria», manifestó.
Asimismo, cuestionó interpretaciones jurídicas que permitirían al presidente de la República mantener actividades comerciales durante el ejercicio del cargo, argumentando que la Constitución establece incompatibilidades claras para quien ocupa la máxima magistratura del país.
Defensa de la Constitución de 1992
Durante la entrevista, Estigarribia defendió la Constitución Nacional de 1992 y aseguró que uno de sus principales logros fue consolidar la democracia paraguaya mediante mecanismos que impiden la concentración de poder.
Recordó que diversos líderes políticos intentaron modificar las disposiciones sobre la reelección presidencial, entre ellos Lino Oviedo, Nicanor Duarte Frutos, Fernando Lugo y Horacio Cartes, sin éxito.
«La Constitución cerró con candado la democracia paraguaya. Garantizó la rotación en el poder y evitó que una sola figura se perpetúe en la conducción del Estado», sostuvo.
No obstante, reconoció que algunas disposiciones constitucionales requieren ajustes y mejor reglamentación, aunque consideró que actualmente no existen las condiciones políticas adecuadas para impulsar una reforma constitucional.
Reelección alternada y reformas pendientes
Si bien recordó que originalmente se opuso a cualquier forma de reelección presidencial durante la Convención Constituyente, explicó que cambió de postura tras observar los conflictos generados por los intentos de modificar la Constitución para habilitar la reelección inmediata.
Actualmente, se declara partidario de un sistema de reelección alternada, similar al vigente en países como Chile y Uruguay, que permita a un expresidente volver a postularse luego de un período constitucional.
«Estoy a favor de la reelección alternada porque evita que el presidente utilice el poder para reelegirse inmediatamente, pero le da la posibilidad de volver más adelante y ser evaluado nuevamente por la ciudadanía», explicó.
Entre otras modificaciones que considera necesarias a futuro, mencionó la creación de un Tribunal Constitucional especializado en garantías constitucionales, la ampliación de los efectos de las declaraciones de inconstitucionalidad para que alcancen a toda la ciudadanía y una mejor regulación de la pérdida de investidura parlamentaria para evitar abusos de las mayorías legislativas.
«Todavía no es momento para reformar la Constitución»
Pese a reconocer la existencia de aspectos perfectibles, Estigarribia insistió en que el país debe priorizar la reglamentación y aplicación efectiva de las normas ya vigentes antes de abrir un proceso de reforma constitucional.
A su criterio, actualmente predominan intereses sectoriales y disputas de poder que impedirían desarrollar una discusión amplia y orientada al interés nacional.
«Primero debemos completar el orden jurídico y aplicar efectivamente la Constitución. Después podrán discutirse reformas. Hoy no existen las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias; solamente hay intereses particulares y disputas entre grupos de poder», concluyó.
El exconstituyente destacó finalmente que la Carta Magna de 1992 permitió una mayor renovación de liderazgos políticos y fortaleció los mecanismos democráticos, contribuyendo a evitar prácticas autoritarias y garantizando la alternancia de figuras en los espacios de poder.






















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