La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este jueves con una nueva serie de ataques cruzados. Drones ucranianos impactaron por segunda vez en una semana una importante refinería de petróleo ubicada en Moscú, mientras que las fuerzas rusas respondieron con el lanzamiento de misiles balísticos contra la capital ucraniana, Kiev. Las agencias rusas hablan de 16 muertos en distintas regiones de la capital rusa, incluidos dos niños.
Según informó el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, los sistemas de defensa aérea interceptaron más de 70 drones durante la noche y la madrugada. Sin embargo, reconoció que algunos de los aparatos lograron alcanzar la refinería situada en el distrito de Kapotnya, una instalación considerada estratégica para el abastecimiento de combustibles en Rusia. También reportó daños menores en un centro comercial cercano.
Testigos observaron incendios y densas columnas de humo elevándose desde la zona industrial tras las explosiones. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron la fuerza del impacto, que habría provocado el desprendimiento de la cubierta de uno de los depósitos de combustible de la planta.
El ataque se produce pocos días después de una ofensiva similar que obligó a interrumpir temporalmente las operaciones en la misma refinería. Los nuevos daños profundizan las dificultades en la infraestructura energética rusa y aumentan la preocupación por posibles efectos en el suministro de combustibles en distintas regiones del país.
La renovada escalada militar coincide con los esfuerzos diplomáticos del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, quien continúa buscando apoyo de Estados Unidos y sus aliados europeos para avanzar hacia una eventual negociación de paz.























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