La analista especializada en asuntos de Medio Oriente, Adela Cojab, expresó su preocupación y decepción respecto al reciente memorándum de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán, al considerar que el acuerdo prioriza intereses económicos y políticos por encima de los objetivos estratégicos que motivaron el conflicto.
En entrevista con Radio 1000, Cojab sostuvo que el entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán no aborda de manera concreta uno de los principales puntos de preocupación para Occidente: el programa nuclear iraní y, particularmente, el destino del uranio enriquecido que posee la República Islámica.
“Este acuerdo se siente más como un movimiento económico para Estados Unidos que como una decisión política sabia. Prácticamente no toca el tema nuclear, que es el verdadero problema de fondo”, señaló.
La especialista explicó que el memorándum constituye apenas un primer paso hacia una eventual negociación más amplia y que las cuestiones más sensibles fueron postergadas para futuras conversaciones. Según indicó, durante los próximos 60 días Irán podrá beneficiarse de una mayor apertura comercial y de la posibilidad de exportar petróleo, mientras que la discusión sobre sus capacidades nucleares continuará pendiente.
“Estados Unidos no puede aceptar que Irán conserve ese poder nuclear, pero Irán tampoco quiere renunciar a él. Esa sigue siendo la gran pregunta sin respuesta”, afirmó.
Críticas al impacto regional
Cojab también manifestó dudas sobre la efectividad del acuerdo para reducir las tensiones en Medio Oriente, especialmente en relación con el respaldo que Irán brinda a grupos aliados como Hezbolá.
A su criterio, el entendimiento asume que Teherán reducirá su apoyo a organizaciones armadas en la región, una expectativa que considera poco realista.
“Sabemos que Irán seguirá financiando a Hezbolá y que Hezbolá continuará atacando a Israel. Si Israel responde para defenderse, existe el riesgo de que termine siendo responsabilizado por el fracaso de las negociaciones”, advirtió.
Factores internos en Estados Unidos
La analista consideró además que la decisión del presidente Donald Trump responde en gran medida a factores políticos y económicos internos, en un contexto marcado por el aumento de los precios de los combustibles y la proximidad de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
“Los estadounidenses están frustrados por el aumento del costo de vida. La gasolina, los alimentos y los servicios se han encarecido. Este acuerdo ayuda a aliviar parte de esa presión económica”, explicó.
No obstante, cuestionó que Washington haya reducido la presión sobre Teherán sin obtener previamente concesiones sustanciales en materia nuclear.
“Si dentro de 60 días Irán decide quedarse con su uranio enriquecido, ¿qué incentivo tendría para hacer concesiones después de haber recuperado parte de sus ingresos petroleros y reorganizado su estrategia?”, planteó.
Sensación de decepción en Israel
Consultada sobre la percepción en Israel, Cojab afirmó que existe una sensación de desilusión entre amplios sectores de la sociedad israelí, que consideran que Estados Unidos ha relegado las preocupaciones de seguridad de su principal aliado en la región.
Según explicó, los constantes ataques de Hezbolá desde el Líbano mantienen vigente la amenaza para la población israelí, pese a los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington.
“Los israelíes sienten decepción porque este acuerdo no aborda la realidad que viven diariamente. Los ataques continúan y las familias siguen teniendo que refugiarse ante el lanzamiento de cohetes”, señaló.
Aun así, reconoció que detrás de la decisión de la Casa Blanca podrían existir consideraciones estratégicas que todavía no son visibles públicamente.
“Espero que haya algo que no estamos viendo. Porque, tal como está planteado hoy, este acuerdo no parece un buen trato para Estados Unidos”, concluyó.






















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