El pleno de la Cámara de Senadores aprobó, con modificaciones en su redacción, el proyecto de declaración institucional por el cual el cuerpo legislativo rechaza de manera categórica las recientes expresiones emitidas por el presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la Guerra de la Triple Alianza. La propuesta fue introducida en el debate parlamentario por el senador Eduardo Nakayama y contó con ajustes en su acápite planteados por el legislador Natalicio Chase, logrando el acompañamiento de la plenaria para fijar la postura del Poder Legislativo.
En el primer artículo del documento aprobado, el estamento parlamentario fundamenta su reprobación argumentando que las manifestaciones del mandatario brasileño incurren en una distorsión de los hechos históricos relacionados con el origen y la evolución de la contienda. El texto señala expresamente que el discurso oficial omitió antecedentes bélicos y diplomáticos de relevancia, entre los que se destacan la invasión del Imperio del Brasil al Uruguay, el desconocimiento a la nota diplomática paraguaya del 30 de agosto de 1864 y los sucesivos intentos de mediación promovidos en su momento por el gobierno nacional.
Durante el tratamiento del proyecto en el recinto, el senador proponente sostuvo que asumir una actitud pasiva u omitir un pronunciamiento formal ante estas aseveraciones convertiría al Parlamento en cómplice de una falsificación del pasado regional. Asimismo, remarcó que la conflagración bélica causó un impacto profundo y doloroso en las cuatro naciones involucradas, por lo que relativizar sus causas o dinámicas menoscaba el respeto a la memoria colectiva de los pueblos del Cono Sur.
La determinación adoptada por la Cámara Alta se suma a las diversas iniciativas impulsadas en el ámbito parlamentario para contrarrestar el debate generado tras las afirmaciones del jefe de Estado del país vecino. De esta manera, el Senado combinó herramientas de pronunciamiento político con la promoción de espacios orientados a fortalecer la memoria histórica nacional, reafirmando ante la comunidad internacional la fidelidad de los registros documentales y el compromiso pacifista del Paraguay.























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