Santiago Peña oficializó la presentación de su renuncia al cargo de Presidente de la República del Paraguay, con una misiva dirigida al titular de la Cámara de Senadores y del Congreso Nacional, el senador Basilio Núñez.
En la carta institucional con fecha 5 de noviembre de 2026, el todavía jefe de Estado manifiesta haber adoptado la decisión en un momento de alta complejidad personal y política, afirmando actuar con plena conciencia de la gravedad del acto y bajo la convicción de que la República debe prevalecer por sobre cualquier individualidad o coyuntura.
Peña remarca en el escrito que su dimisión se realiza en estricto apego a la Constitución Nacional, expresando su confianza en que la aplicación de los mecanismos de sucesión previstos en la Carta Magna asegurará la continuidad institucional del Poder Ejecutivo y el funcionamiento regular de los órganos del Estado.
Un punto central de la nota enviada a los parlamentarios radica en la situación de los ahorristas del sistema financiero, expresando el firme deseo de que el Congreso y las autoridades reguladoras garanticen la devolución de los recursos y que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla cabalmente su función protectora.
Asimismo, el documento hace alusión al recorrido histórico de la nación ante situaciones de adversidad, subrayando la necesidad de demostrar que las instituciones democráticas se cuidan y que los intereses superiores del Paraguay están por encima de las diferencias políticas o partidarias.
El escrito concluye reafirmando el principio republicano de que ninguna persona ni cargo gubernamental se sitúa por encima de la estabilidad de la Patria, cerrando con un agradecimiento a la ciudadanía paraguaya por el honor otorgado al haberle permitido presidir el Poder Ejecutivo.



























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