La Fraternidad Sacerdotal San Pío X llevó adelante este miércoles la consagración de cuatro nuevos obispos sin autorización del Vaticano, en una ceremonia que desafía abiertamente la autoridad del Papa y que, según el Derecho Canónico, implica la excomunión automática de los seis participantes.
El acto, realizado pese a las advertencias previas de Roma, abre un nuevo capítulo de tensión con la Santa Sede, que se prepara para emitir una respuesta oficial. Entre las posibilidades figura una declaración formal de cisma, medida que ya había sido anticipada en los últimos días.
El antecedente más cercano se remonta a 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador del movimiento, consagró obispos sin mandato pontificio. Dos días después, San Juan Pablo II respondió con el motu proprio Ecclesia Dei, en el que denunció la ruptura de la comunión eclesial y creó una comisión destinada a promover la reconciliación con los fieles vinculados a la Fraternidad.
En esta nueva crisis, el contexto adquiere una dimensión simbólica adicional. El papa León XIV, que pertenece a la Orden de San Agustín, la misma a la que perteneció Martín Lutero antes del cisma protestante, enfrenta ahora una situación que remite a uno de los quiebres más profundos en la historia de la Iglesia.
La ceremonia se celebró en la pradera de Ecône, en Suiza, sede del seminario internacional de la Fraternidad y escenario del histórico conflicto de 1988. Allí mismo, hace 38 años, Lefebvre consagró a cuatro obispos sin aprobación papal, desencadenando la ruptura con Roma.
El gesto de este miércoles replica aquel episodio. A pesar de las advertencias del pontífice, que había calificado la decisión como un “pecado de extrema gravedad”, la Fraternidad avanzó con el rito.
Los encargados de la consagración fueron dos figuras históricas del movimiento: el obispo español Alfonso de Galarreta, como consagrante principal, y el suizo Bernard Fellay, como co-consagrante, ambos sobrevivientes de las ordenaciones de 1988.
Los nuevos obispos designados son el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Según la Fraternidad, tendrán funciones auxiliares, aunque el movimiento es interpretado en Roma como un paso hacia una ruptura mayor.
La ceremonia estuvo cargada de referencias simbólicas al pasado. Coincidió con la fiesta litúrgica de la Preciosísima Sangre de Cristo, la misma fecha elegida en 1988. También se utilizaron elementos ceremoniales similares a los de entonces, incluyendo el trono y los paramentos vinculados al fundador Lefebvre.
Miles de fieles llegaron desde distintos países para participar del acto, en un ambiente que combinó solemnidad religiosa con rasgos de encuentro multitudinario. La organización estimó una asistencia de unas 17.000 personas.
Durante la ceremonia, Mons. de Galarreta pronunció las fórmulas en latín en voz baja, de espaldas a los asistentes, en un ritual seguido en silencio por la multitud reunida en Ecône.
Fuente: Vaticannews.va























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