En el marco de las sesiones bilaterales y multilaterales desarrolladas en la capital paraguaya, el jefe de Estado de Chile, José Antonio Kast, compartió un mensaje de fuerte contenido económico y político junto al presidente anfitrión, Santiago Peña. El mandatario trasandino enfatizó que los corredores bioceánicos e infraestructuras de conectividad regional no deben verse como una competencia entre los países sudamericanos, sino como puentes fundamentales para ampliar de manera conjunta el acceso a los mercados internacionales.
En un contexto de inestabilidad y crisis global, Kast subrayó que Sudamérica está dando una señal contraria de unidad de intereses comerciales para mejorar de forma directa la calidad de vida de los ciudadanos, apuntando de forma específica a las tremendas oportunidades de exportación que abren potencias como la India y el resto del continente asiático.
La agenda de seguridad y la defensa de la institucionalidad también ocuparon un lugar prioritario en las declaraciones del líder chileno. Kast aprovechó el espacio para agradecer de forma pública el contundente respaldo que la comunidad internacional y los países miembros del Mercosur brindaron al gobierno democrático de Bolivia ante las recientes amenazas institucionales, un apoyo que se alineó en sintonía con las determinaciones previas de la Organización de los Estados Americanos. «Detrás de la violencia pueden haber intereses ocultos que busquen derribar una democracia estable», advirtió el mandatario, argumentando que sin seguridad no existe libertad y que resulta indispensable enfrentar unidos al crimen organizado transnacional para blindar el desarrollo económico de las naciones del bloque.
Un eje central del discurso de Kast estuvo marcado por los elogios explícitos hacia la gestión macroeconómica del gobierno local. El mandatario de Chile calificó a Paraguay como un verdadero modelo a nivel mundial en materia de reformas tributarias, destacando que el país ha demostrado científicamente que mediante una política de baja de impuestos y tasas arancelarias reducidas es posible lograr un crecimiento sostenido y una disminución ostensible de los niveles de pobreza.
En un tono de autocrítica respecto a la historia reciente de su propio país, Kast reflexionó sobre el peligro de descuidar las bases de una economía sana y ordenada durante las épocas de bonanza, e instó a sentar pilares financieros sólidos combinados con el control estricto de la criminalidad para asegurar un futuro de prosperidad y desarrollo en toda la región.























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