Un equipo técnico del Fondo Monetario Internacional llevó a cabo una serie de conversaciones oficiales con las autoridades paraguayas, representantes del sector privado, la sociedad civil y socios para el desarrollo entre el 15 y el 26 de junio de 2026. Al término de la misión, el personal del organismo internacional emitió un reporte preliminar que destaca que Paraguay sigue demostrando una estabilidad económica sólida, la cual se encuentra respaldada por un régimen creíble de metas de inflación con tipo de cambio flexible, un nivel amplio de reservas internacionales y un restablecimiento gradual de la disciplina fiscal. Las autoridades locales otorgaron su consentimiento para la publicación de este documento, cuyas conclusiones servirán de base para el informe final que se elevará al Directorio Ejecutivo del FMI.
Las perspectivas macroeconómicas presentadas para el año 2026 resultan altamente favorables, estimando que el crecimiento del PIB real se situará en 4,4% y convergerá hacia una media del 3,8% a mediano plazo, impulsado principalmente por el dinamismo del consumo privado y una fuerte inversión. Los analistas del fondo explicaron que el crecimiento del país se ha visto mayormente aislado de los efectos de la guerra en el Medio Oriente debido a que su generación eléctrica procede de fuentes renovables y a una evolución positiva en la producción de soja. Entre los riesgos de mejora detectados se mencionan el acceso a nuevos mercados de exportación agrícola y cárnica, así como un incremento de los flujos de inversión privada apalancados por la obtención de la calificación crediticia de grado de inversión.
En materia de política fiscal, la misión del FMI remarcó que las autoridades prevén una trayectoria de consolidación gradual orientada a retomar el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal, proyectando converger hacia un déficit equivalente al 1,5% del PIB en 2028. Para el año 2026, se estima que el déficit fiscal se ubicará por encima de la meta inicialmente prevista debido al impacto de la regularización de atrasos acumulados con proveedores, contemplándose saldar los 220 millones de dólares adeudados a constructoras y aproximadamente la mitad de los 1.000 millones de dólares con empresas farmacéuticas. Los técnicos sugirieron optimizar el control de gasto mediante el uso pleno del Sistema Integrado de Gestión de Bienes y Servicios y ampliar la base tributaria mediante la facturación electrónica.
Para finalizar, el análisis sectorial del FMI concluyó que el riesgo sistémico en el sector financiero se encuentra controlado, aunque recomendó mantener la vigilancia sobre el rápido crecimiento del crédito al consumo. En el ámbito estructural, el reporte ponderó la puesta en funcionamiento en 2026 del Registro Unificado Nacional como un paso crucial para el fortalecimiento de los derechos de propiedad, al igual que los avances del sistema de control del Régimen Nacional de Integridad para verificar las declaraciones patrimoniales de funcionarios. No obstante, el organismo insistió en que el país debe seguir enfrentando los elevados niveles de informalidad económica, optimizar el marco de las finanzas públicas y dotar de mayor profundidad al mercado de capitales nacional

























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