El economista y exministro de Hacienda, Manuel Ferreira, en conversación con Economía A 1000, comentó que existe una resolución del Banco Central del Paraguay (BCP) que dispone aumentar la mezcla de biodiésel en el gasoil común, pasando del 5% actual a un rango de entre 8% y 10%, con el objetivo de llegar, en una etapa posterior, al 20%.
Ante esta medida, Ferreira recordó que la Cámara de Distribuidoras Paraguayas de Automotores y Maquinarias (Cadam) presentó una nota señalando que, en términos generales, las recomendaciones de los fabricantes establecen que la mezcla no debería superar el 7%. Esta resolución entrará en vigencia el lunes 20 de Julio, lo que genera una serie de preocupaciones.
Según Ferreira, la primera tiene que ver con las garantías de los vehículos. Si los motores no están diseñados para soportar una mayor proporción de biodiésel, los propietarios de vehículos que utilicen gasoil común podrían perder la garantía del fabricante. Además, existe el riesgo de que algunos componentes, especialmente los inyectores, sufran un mayor desgaste y deban ser reemplazados con más frecuencia.
«Y este es un problema para la gente, así es. Por otro lado, si lo siguen cargando, seguramente van a tener un problema que se va a vincular, sobre todo en los picos inyectores, que van a tener que comprar y actualizar cada equis tiempo. Yo no soy mecánico, pero tengo alguna noción de ese tipo de cosas», ejemplificó.
Para Ferreira, la alternativa sería utilizar gasoil premium, ya que incluso el diésel intermedio incorpora estas mezclas. Sin embargo, el gasoil premium cuesta actualmente alrededor de Gs. 3.000 más por litro, lo que representa un incremento importante en los costos operativos.
Este impacto será especialmente significativo para sectores como el agrícola y el transporte, cuyos costos terminan trasladándose al resto de la economía. Si aumenta de manera considerable el costo del transporte de pasajeros y de mercaderías, es previsible que también se incrementen los precios de diversos bienes y servicios. Incluso los subsidios destinados al transporte público tendrían que ajustarse para compensar ese mayor costo operativo.
Por eso, Ferreira consideró importante revisar esta decisión y evaluar si es posible modificar el porcentaje de mezcla o adecuarlo a las condiciones establecidas por los propios fabricantes. Refirió que esta no es únicamente una postura de Cadam, sino una preocupación compartida por distintos sectores productivos.
Además, el exministro apuntó también que está en juego una parte importante del parque de maquinarias del país. Solo ese segmento representa inversiones cercanas a los USD 2.000 millones. Si a ello se suma el parque de camiones, valuado en aproximadamente USD 2.700 millones, estamos hablando de unos USD 4.700 millones en activos que podrían verse afectados por esta medida, ya sea por el riesgo de daños mecánicos o por el incremento de los costos de operación.






















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