El reporte del estamento financiero muestra que solo un 32,7% de los productos de la canasta familiar sufrieron aumentos durante el mes, una cifra que se encuentra por debajo del promedio histórico del 44,8%. Este equilibrio en el bolsillo del consumidor responde a fuerzas contrapuestas: las notables rebajas en productos básicos de la mesa familiar compensaron las subas registradas en los derivados del petróleo y en el sector servicios.
Entre las principales bajas que favorecieron al consumidor destacan los cortes de carne vacuna —especialmente el vacío y la costilla de primera— y la carne de cerdo, impulsadas por una mayor oferta y disponibilidad de ganado en el mercado interno. A esto se sumaron caídas en los precios de las hortalizas frescas, harinas, pastas, leches y aceites. Asimismo, la apreciación del guaraní frente al dólar abarató la adquisición de bienes importados duraderos, tales como vehículos, teléfonos celulares y electrodomésticos.
En contrapartida, los factores que presionaron al alza estuvieron concentrados en el rubro de los combustibles (gasoil y naftas), debido a las fluctuaciones del precio internacional del petróleo y costos de reposición más elevados. También se observaron ajustes leves en comidas preparadas para llevar, restaurantes, atención médica y servicios de cuidado personal.
Por su parte, la inflación núcleo —indicador que elimina los productos con precios más volátiles como frutas o energía— también marcó una variación del 0% en el mes, situando su ritmo anual en un 1,3%. La estabilidad observada en el octavo mes reafirma un escenario económico predecible para las familias y los comercios locales.
























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