La Secretaría de Emergencia Nacional puso en marcha el Operativo Jaho’i, que se activa cuando la temperatura baja los 10 grados. La medida responde al ingreso de un frente frío que pone en riesgo a quienes no tienen un techo, obligando a la habilitación de espacios de albergue y al despliegue de móviles de patrullaje nocturno.
Los centros habilitados funcionan principalmente como dormitorios temporales donde se ofrecen camas, mantas y comida caliente. Según el protocolo, estos lugares operan de manera cíclica mientras duren las bajas temperaturas, buscando centralizar la asistencia en puntos estratégicos de la capital y ciudades.
En paralelo, equipos de la institución realizan recorridos por zonas críticas para identificar a personas que pernoctan a la intemperie. El procedimiento consiste en invitar a los ciudadanos a los refugios o, en caso de que se nieguen al traslado, entregarles insumos básicos como frazadas para mitigar el impacto del clima.
La efectividad del operativo depende en gran medida de los reportes ciudadanos al sistema de emergencias. Los puntos de asistencia suelen registrar mayor demanda durante la madrugada, cuando el frío se intensifica, por lo que las cuadrillas mantienen guardias rotativas para cubrir los avisos que llegan desde distintos barrios.
Esta respuesta estatal se repite anualmente como una medida de contingencia ante la falta de soluciones habitacionales definitivas para la población vulnerable. El Operativo Jaho’i se mantendrá activo según los reportes diarios de Meteorología, centrando sus recursos en las jornadas donde el frío represente una amenaza directa para la salud.























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