El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a Irán tras rechazar de manera tajante la última propuesta de paz presentada por el régimen de Mojtaba Khamenei. El mandatario calificó el documento como una «propuesta estúpida» y un «pedazo de basura», asegurando que el actual alto el fuego se encuentra en un estado crítico, con apenas un 1% de posibilidades de sobrevivir. Trump prometió conseguir una «victoria total» en un conflicto que ya suma diez semanas de hostilidades.
La contraoferta de Teherán exigía el fin de la guerra en todos los frentes regionales, incluyendo el Líbano, además del levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones económicas. Irán también reclamó el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, el descongelamiento de sus activos en el exterior y compensaciones por daños de guerra. Sin embargo, Washington mantiene su exigencia de una tregua previa para negociar temas sensibles como el programa nuclear iraní, calificando las condiciones de Teherán como «totalmente inaceptables».
La crisis ha tenido un impacto devastador en el mercado energético global, especialmente por el bloqueo al estrecho de Ormuz, por donde circulaba una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto. Un informe reciente revela que se está perdiendo la distribución de 14 millones de barriles de petróleo diarios, lo que ha provocado una nueva subida en los precios internacionales del crudo. La producción de la OPEP ha caído a su nivel más bajo en dos décadas debido a la inseguridad en este corredor estratégico.
A pesar de la fragilidad de la tregua, se han reportado intentos mínimos de reactivar el tránsito marítimo bajo extremas medidas de seguridad, con petroleros navegando con sus sistemas de rastreo apagados para evitar ataques. No obstante, los episodios de violencia persisten: Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait han denunciado recientemente incursiones de drones y ataques a buques de carga. En paralelo, los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en el sur del Líbano continúan desafiando el cese de hostilidades.
El conflicto también está generando costos políticos internos para Trump, ya que la subida del precio de la gasolina preocupa a los votantes a pocos meses de las elecciones legislativas. Mientras la diplomacia turca intenta mediar en Qatar y Washington espera que China presione a Teherán, las posiciones siguen muy alejadas. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la firmeza estadounidense al afirmar que aún queda trabajo por hacer para desmantelar las capacidades nucleares y misilísticas de Irán.























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