El mercado laboral paraguayo mantiene un alto índice de desprotección y precariedad estructural. De acuerdo con los últimos datos estadísticos consolidados del año 2025, la tasa de ocupación informal en el país se ubicó en un 60,1 %, lo que representa en términos absolutos que cerca de 1.663.000 personas se desempeñaron económicamente fuera de los registros legales, sin acceso a seguridad social ni a los beneficios laborales básicos contemplados en el marco normativo.
El análisis geográfico y demográfico evidencia marcadas brechas en el territorio. En las zonas rurales, aproximadamente 7 de cada 10 trabajadores no agropecuarios se encuentran en situación de informalidad, mientras que en las áreas urbanas la proporción afecta a 6 de cada 10 ocupados. Al desagregar el indicador por sexo, se observa que la tasa femenina superó a la masculina, alcanzando un 62,5 % frente al 58,2 % de los hombres. Sin embargo, debido al volumen de participación general, los varones concentraron la mayor cantidad absoluta de puestos informales con unas 897.000 personas, en comparación con aproximadamente 766.000 mujeres en la misma condición.

Los extremos de la pirámide poblacional resultaron ser los sectores más vulnerables dentro de la estructura analizada. La juventud comprendida entre los 15 y 19 años de edad registró los niveles más críticos de desprotección, golpeando a un 89,4 % de los ocupados en este grupo. Asimismo, la población de adultos mayores con 65 o más años de edad presentó una tasa del 79,4 %, reflejando que 8 de cada 10 ancianos activos operan de manera informal. En contraste, el rango que mostró un mayor nivel de formalización fue el de personas de entre 35 y 39 años de edad, donde el indicador se redujo a un 51 %.
Educación, salarios y sectores económicos como determinantes
El nivel educativo ejerce un impacto directo sobre la calidad del empleo. Los datos del 2025 revelan que la informalidad disminuye progresivamente conforme aumentan los años de instrucción: el porcentaje de trabajadores informales fue de solo el 36,5 % entre quienes contaban con 13 a 18 años de estudio. Por el contrario, la cifra se disparó al 84,2 % para aquellas personas con un nivel de escolaridad básico de apenas 1 a 6 años de formación, y alcanzó una tasa crítica del 90,1 % entre los trabajadores que carecen por completo de instrucción académica formal.
La correspondencia con los niveles de ingresos también resultó determinante dentro de la investigación estadística. En el segmento laboral que percibe menos de un salario mínimo legal vigente, la informalidad absorbió al 79,8 % de los empleados. La contraparte se observó en el sector con ingresos superiores a los tres salarios mínimos, donde la tasa de informalidad descendió significativamente hasta ubicarse en un 26,2 %. La antigüedad dentro del puesto es otro factor relevante: el 90 % de los empleados con menos de dos meses de inserción en una firma carece de contratos formales, estabilizándose la cifra en un 52,2 % recién cuando se superan los tres años de permanencia en la empresa.

Por ramas de actividad y categorías laborales, el empleo doméstico y las personas que trabajan por cuenta propia se situaron a la vanguardia de la precariedad, registrando que 9 de cada 10 trabajadores de casas particulares y 8 de cada 10 cuentapropistas operan en la informalidad. En cuanto a los rubros económicos, la Construcción lideró la informalidad con un 81,7 %, seguida por el Comercio, restaurantes y hoteles con un 63,9 %, y los Servicios sociales con un 59,3 %. Como contrapartida, el sector financiero y de seguros reportó los niveles de informalidad más bajos con un 36,1 %, mientras que la función pública se consolidó como el ámbito más regularizado, donde la informalidad afectó únicamente al 18,6 % de su personal.
Finalmente, el informe técnico pone de manifiesto que las microempresas concentran una alta densidad de este fenómeno, puesto que el 73,5 % de sus planteles integran el universo informal, a diferencia de las grandes industrias —de 51 empleados en adelante— donde la problemática incide solo en 2 de cada 10 trabajadores. Un dato sumamente llamativo resalta que, de los 551.193 asalariados privados catalogados como informales, el 50,7 % prestó servicios dentro de firmas que están formalmente constituidas. El reporte concluye con una severa advertencia sobre el impacto social de la coyuntura: el 11,2 % de la población ocupada informal subsiste bajo la línea de pobreza monetaria, constituyendo el sector informal el refugio del 88,3 % de todas las personas ocupadas en situación de pobreza en el país.






















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