La crisis social y política que atraviesa Bolivia sumó el martes un nuevo capítulo con la renuncia de los ministros de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García, en medio de las protestas y bloqueos que mantienen paralizado gran parte del país desde hace más de un mes.
Las dimisiones se producen apenas días después de la salida del entonces ministro de Trabajo, Edgar Morales, convirtiéndose en la tercera baja dentro del gabinete del presidente Rodrigo Paz en menos de dos semanas.
La renuncia de Salinas se da en un contexto de creciente presión sobre el Gobierno, mientras distintos sectores reclaman medidas más contundentes para restablecer la circulación en las carreteras. Durante la jornada se contabilizaron cerca de un centenar de bloqueos en siete de los nueve departamentos bolivianos, situación que afecta especialmente a La Paz y El Alto, donde ya se reportan dificultades para el abastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.
El ahora exministro había impulsado operativos para habilitar corredores humanitarios destinados al transporte de productos esenciales, aunque los intentos no lograron despejar las rutas y los manifestantes reforzaron los puntos de cierre.
De acuerdo con reportes de medios bolivianos, Ernesto Justiniano sería designado como nuevo titular de Defensa, aunque hasta el momento no existe una confirmación oficial. El funcionario cuenta con experiencia en la lucha contra el narcotráfico y participó recientemente en acciones vinculadas a la captura del prófugo Sebastián Marset.
Por su parte, García desempeñó un papel central en los esfuerzos de diálogo impulsados por la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, las negociaciones no prosperaron debido a la negativa de los sectores movilizados a integrarse a la mesa de conversaciones.
La educación también se ha visto afectada por la crisis. Las instituciones de enseñanza de La Paz suspendieron las clases presenciales y adoptaron la modalidad virtual ante las dificultades de desplazamiento, una situación que ha generado creciente preocupación y descontento entre la población.
Fuente: El Deber – Bolivia























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