La Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay (ASIMCOPAR) emitió un comunicado en el que expresa su profunda preocupación ante el reciente incremento del 5% del salario mínimo dispuesto por decreto del Poder Ejecutivo. Si bien el gremio aclaró que no se opone a la actualización de los ingresos de los trabajadores, cuestionó duramente la falta de previsibilidad y las implicancias económicas de la medida, alertando que las decisiones unilaterales debilitan la posición estratégica del país en la región.
El principal reclamo del sector empresarial se centra en el método utilizado para la fijación del sueldo básico. Según argumenta el comunicado, el hecho de que el aumento se determine vía decreto y no mediante reglas estables deja a las empresas desprotegidas y a merced de decisiones políticas coyunturales, lo que desalienta la planificación y la inversión a largo plazo bajo la premisa de que «hoy es 5%, pero mañana podría ser 10%». Ante este escenario, la ASIMCOPAR solicitó formalmente una reforma integral para que el mecanismo se fije mediante una Ley del Congreso, basada en datos rigurosos del Banco Central del Paraguay y del Instituto Nacional de Estadística, consensuados en una mesa tripartita integrada por el Gobierno, los empleadores y los sindicatos.
Asimismo, los comerciantes expusieron que existe una marcada desconexión entre el porcentaje decretado y la inflación técnica. El incremento del 5% duplica la referencia del Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual, que servía de base para la propuesta del sector empleador de un ajuste del 2,4%, quedando a su vez lejos del 22,3% que exigían las centrales obreras. Al consolidarse la cifra oficial, las empresas se ven obligadas a recalcular bruscamente toda su estructura de costos en un momento delicado para el sector comercial, donde el consumo en las multitiendas y tiendas por departamentos todavía no se ha recuperado por completo de los niveles previos a la pandemia.
Para finalizar, la ASIMCOPAR encendió las alarmas respecto a la pérdida de competitividad regional, apuntando directamente al factor Brasil. Con este último ajuste, el salario mínimo en Paraguay ronda los USD 500, mientras que en el vecino país se mantiene cerca de los USD 300. El gremio advirtió que esta marcada brecha salarial encarece el costo laboral formal en territorio paraguayo, lo que podría frenar de manera inmediata la llegada de industrias y empresas brasileñas que planeaban instalarse en el país, afectando el ritmo de inversiones internacionales.
























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