El analista económico Amílcar Ferreira sostuvo que Paraguay no debería perder el proyecto de la empresa británica Atome, considerada la mayor inversión privada de la historia del país con financiamiento asegurado, y planteó la necesidad de encontrar mecanismos contractuales que permitan compatibilizar los intereses de la compañía y de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
En entrevista con Radio 1000, Ferreira señaló que el debate en torno al contrato de suministro eléctrico se presenta erróneamente como una disyuntiva entre favorecer a Atome o proteger a la ANDE.
“A mi criterio, los intereses de ambas partes son perfectamente compatibles y pueden armonizarse mediante un contrato adecuado”, afirmó.
El economista destacó que el proyecto ya alcanzó el cierre financiero, un paso clave para su ejecución, con respaldo de organismos internacionales como BID Invest y la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo financiero del Banco Mundial para el sector privado, además de inversionistas privados.
Según explicó, Atome requiere un acuerdo que le garantice previsibilidad tarifaria durante los primeros diez años de operación, período en el que deberá amortizar la deuda contraída para desarrollar el proyecto.
Ferreira recordó que la empresa firmó en 2022 un contrato de compra de energía con la ANDE a un precio de 30 dólares por megavatio hora, cuando la tarifa para grandes industrias rondaba los 28 dólares. Sin embargo, señaló que la apreciación del guaraní frente al dólar provocó que esa tarifa se elevara actualmente a unos 34 dólares al convertirla a moneda estadounidense.
En ese sentido, consideró que Paraguay debe avanzar hacia esquemas tarifarios en dólares para proyectos de gran escala, a fin de brindar mayor estabilidad a los inversionistas extranjeros.
“Estamos hablando de inversiones cercanas a los 1.000 millones de dólares. Paraguay ha tenido éxito atrayendo proyectos más pequeños, pero este tipo de emprendimientos representan un salto cualitativo para la economía nacional”, indicó.
El analista propuso establecer una tarifa fija durante los primeros diez años del contrato y contemplar mecanismos de compensación posteriores en caso de que se generen diferencias respecto al tarifario vigente de la ANDE.
A su criterio, perder el proyecto enviaría una señal negativa a los mercados internacionales.
“Sería un mensaje de que Paraguay no tiene capacidad para ofrecer previsibilidad ni para negociar contratos complejos que requieren grandes inversiones”, advirtió.
Ferreira también mencionó que la evolución futura de las tarifas eléctricas dependerá de factores como el comportamiento del tipo de cambio y el resultado de las negociaciones del Anexo C de Itaipú.
Explicó que Brasil sostiene que, una vez cancelada la deuda de la binacional, la energía debería comercializarse a costo, lo que implicaría una reducción significativa de las tarifas. Paraguay, en cambio, busca mantener los ingresos actuales para financiar programas e inversiones públicas.
Ante este escenario, insistió en que existen alternativas para proteger el equilibrio financiero de la ANDE sin poner en riesgo una inversión considerada estratégica para el desarrollo industrial del país.
“Es perfectamente posible compatibilizar la necesidad de certidumbre tarifaria de la empresa con la sostenibilidad financiera de la ANDE mediante un contrato bien diseñado”, concluyó.






















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