En la víspera de la festividad de San Juan, el promotor cultural Clemente Cáceres recordó algunas de las tradicionales pruebas que históricamente formaron parte de esta celebración popular en Paraguay, muchas de ellas vinculadas a la búsqueda de señales sobre el futuro amoroso, el matrimonio o la suerte.
Durante una entrevista con Radio 1000, Cáceres explicó que, aunque actualmente estas prácticas se realizan con menor frecuencia, continúan siendo una referencia obligada dentro del imaginario popular asociado a la noche de San Juan.
Entre las pruebas más conocidas mencionó la del tallo de banano, que consiste en clavar un cuchillo o machete de hierro en el tronco durante la noche para observar al día siguiente las marcas que aparecen y que luego son interpretadas por una persona conocedora de estas tradiciones.
También citó la prueba de la tinta, mediante la cual se deja caer una gota sobre un papel que se guarda bajo la almohada para descubrir al día siguiente alguna figura o señal. Otra variante es la de la ceniza cernida, colocada debajo de la cama para que durante la noche aparezcan huellas que posteriormente son interpretadas.
Las pruebas relacionadas con el amor y el matrimonio ocupan un lugar destacado dentro de estas creencias populares. Entre ellas figura la ramita de laurel atada en forma de cruz y colocada bajo la almohada con la esperanza de soñar con la futura pareja.
Asimismo, recordó la antigua prueba del espejo, considerada una de las más misteriosas. Según la tradición, la persona debía adquirir un espejo cubierto con un paño negro, colocarlo bajo la almohada y observarlo en plena oscuridad durante la madrugada para ver reflejado el rostro de su futuro amor.
Otra de las prácticas mencionadas es la prueba del pozo, que se realiza al mediodía del 24 de junio. La creencia sostiene que, cuando el sol se encuentra en su punto más alto, el reflejo del agua permite visualizar el rostro de la futura pareja.
También sobreviven juegos más sencillos y populares, como el lanzamiento de una zapatilla. Dependiendo de cómo caiga al suelo, la tradición interpreta si la persona se casará próximamente o no.
Entre las pruebas más curiosas figura la de los tres limones: uno verde, uno maduro y otro en estado intermedio. La elección aleatoria de uno de ellos simboliza la edad aproximada de la futura pareja.
Cáceres recordó además otras prácticas tradicionales, como la prueba del anillo suspendido sobre un vaso con agua, la orientación de agujas o hojas de afeitar sobre una palangana para indicar la dirección de la futura pareja y el popular “gallo ñemongaru”, en el que un gallo hambriento elige, mediante el alimento colocado frente a los participantes, quién sería la primera persona en contraer matrimonio.
El investigador señaló que actualmente estas costumbres son evocadas principalmente con fines recreativos y culturales, aunque forman parte de un importante patrimonio de creencias populares transmitido de generación en generación.
Una celebración única en Paraguay
Clemente Cáceres destacó además que la forma en que Paraguay celebra actualmente la fiesta de San Juan posee características únicas dentro del mundo cristiano.
Explicó que el modelo actual, basado en la venta de comidas típicas, juegos tradicionales y actividades recreativas, surgió a comienzos del siglo XX cuando un sacerdote del Colegio San José incorporó estas celebraciones al ámbito institucional y comenzó a organizar eventos con fines recaudatorios.
Según el promotor cultural, esta modalidad comercial cuenta con más de 120 años de vigencia y terminó convirtiéndose en una tradición profundamente arraigada en el país.
«En otros lugares del mundo, San Juan sigue siendo principalmente una festividad religiosa o comunitaria, centrada en fogatas, juegos y rituales vinculados al fuego. En Paraguay, en cambio, evolucionó hacia una gran fiesta popular marcada por la gastronomía típica, las pruebas tradicionales y las actividades recreativas», explicó.
Finalmente, recordó que muchas de las pruebas y rituales asociados a San Juan tienen orígenes anteriores al cristianismo y están vinculados a antiguas celebraciones del solsticio de verano en Europa, tradiciones que posteriormente fueron incorporadas a las festividades religiosas dedicadas a San Juan Bautista.
























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