Las pausas de hidratación determinadas en todos los partidos que se están disputando en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá han levantado mucha polémica en este arranque del torneo, criticando el supuesto trasfondo comercial de la medida. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la introducción de las pausas de hidratación en el Mundial e insistió en que, para el organismo rector del fútbol, responden exclusivamente a consideraciones deportivas y no a intereses comerciales.
Las pausas obligatorias de tres minutos, introducidas en los minutos 22 y 67 de cada partido del torneo, han recibido críticas de jugadores, entrenadores y aficionados desde la primera ronda de encuentros, alegando que cortan el ritmo del juego.
Las pausas, implementadas para ayudar a los jugadores a afrontar las altas temperaturas en Norteamérica, han abierto ventanas publicitarias adicionales para las cadenas de televisión.
Esto ha alimentado el debate sobre su impacto en el juego, con algunos espectadores quejándose de estar expuestos a anuncios durante las interrupciones de tres minutos.
«No hay ingresos adicionales para la FIFA, ya que todos los acuerdos comerciales se firmaron con mucha antelación. Así que, para nosotros, no es una cuestión financiera. Para nosotros, es un asunto puramente deportivo», dijo Infantino en un comunicado el miércoles.
El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, dijo que la pausa adicional «interrumpe y cambia la identidad del partido de fútbol», mientras que el entrenador de Uruguay, Marcelo Bielsa, afirmó que dividir los encuentros en segmentos más cortos elimina la característica fundamental del juego.
El seleccionador de España, Luis de la Fuente, y el capitán de Países Bajos, Virgil van Dijk, han respaldado la intención de la norma en condiciones de calor extremo, pero cuestionaron su necesidad en condiciones más frescas y en estadios cubiertos.
«La razón principal es el calor, pero también tenemos que entender que en una competición como la Copa Mundial (de la FIFA), disputada a lo largo de 39 días, con equipos que potencialmente juegan ocho partidos en esos 39 días, tener un momento para descansar es extremadamente importante», dijo Infantino.
«Lo que nos importa aún más es garantizar que todos los equipos, en cada partido, jueguen en las mismas condiciones», insistió el máximo dirigente.
«Es muy difícil aceptar que un entrenador pueda tener la oportunidad de influir en un partido haciendo ajustes simplemente porque hace más calor, mientras que en otro encuentro, donde la temperatura es ligeramente más baja, ese mismo entrenador no tenga la misma oportunidad», ha explicado.
Fuente: Mundo Deportivo.























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