Este viernes, las instalaciones del Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas albergaron un emotivo acontecimiento donde la medicina y el amor familiar se unieron en un abrazo de esperanza. Lorena Marín, una profesional de 32 años que actualmente cursa una Maestría en Educación Superior, se convirtió en el ángel guardián que le devolvió los sueños a su hermana menor, María Belén Marín, de 22 años.
La joven receptora, una estudiante que anhela profundamente con el alma convertirse en licenciada en Enfermería para cuidar a los demás, es oriunda de la ciudad de Caaguazú y padece de lupus eritematoso sistémico. Esta afección autoinmune le desencadenó una nefritis lúpica y, de forma consecuente, una dura enfermedad renal crónica que la obligó a depender de sesiones de hemodiálisis durante un año y diez meses para aferrarse a la vida.
Para poder sostener su riguroso tratamiento en el Sanatorio Español Nefroserv —coordinado por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social—, María Belén tuvo que dejar atrás su hogar natal y mudarse a casi 200 kilómetros de distancia, instalándose en la localidad de Limpio para estar cerca de los centros asistenciales mientras aguardaba con fe en la lista de espera por un milagro. Ante la persistente escasez de órganos a nivel nacional y viendo el sufrimiento de su hermana, Lorena tomó la determinación de dar el paso al frente para cortar de raíz con ese largo calvario y cambiar para siempre el destino de su familia. Previo a ingresar al quirófano, en un ambiente cargado de emociones, la paciente receptora fue internada con 48 horas de anticipación para recibir la medicación especial antirrechazo, en tanto que su hermana mayor ingresó al centro médico 24 horas antes de la cirugía para culminar el proceso.
La extracción del riñón sano de la hermana mayor se llevó a cabo mediante la técnica de vanguardia videolaparoscópica, un método quirúrgico de mínima invasión que acelera notablemente la etapa de recuperación de quien con tanto amor dona un órgano. Posteriormente, el equipo de cirujanos procedió al implante inmediato, conectando el nuevo órgano al sistema sanguíneo de la joven y culminando con total éxito. Al respecto de este conmovedor hito, la Dra. Norma Arévalos Galeano, jefa del Departamento de Trasplante de Clínicas, tocó los corazones de la ciudadanía al reflexionar que los órganos no van al cielo, pero pueden quedarse aquí en la Tierra para regalar vida, consuelo y la maravillosa posibilidad de cumplir sueños.
La compleja intervención quirúrgica movilizó la entrega y el compromiso de un gigantesco equipo multidisciplinario de profesionales de la salud. El proceso pretrasplante fue iniciado con dedicación por el Dr. Martin Peris, contando además con la participación de especialistas en nefrología liderados por el Prof. Dr. Marcos Martínez y la Prof. Dra. Carolina Vázquez.
La ablación urológica estuvo a cargo del Prof. Dr. Julio Recalde junto a los cirujanos Pedro Martínez, César Recalde, Magalí Martínez y Cristian Giménez, mientras que el implante vascular fue encabezado por el Prof. Dr. Jorge Luis Ruiz Díaz. El soporte en anestesiología fue coordinado por el Dr. Juan Meza, con el respaldo logístico del Pabellón Quirúrgico Central, bajo la dirección del Prof. Dr. Eduardo González y la Lic. Sonia González.
Con el alta médica en el horizonte, ambas hermanas iniciaron su proceso de recuperación con un pronóstico clínico favorable y unidas por un lazo de sangre que ahora es más fuerte que nunca.






















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