El Ministerio de Economía y Finanzas dio a conocer el informe de Situación Financiera (Situfin) al cierre de la primera mitad de 2026. Los números muestran que el Estado paraguayo cerró este primer tramo con un déficit fiscal —es decir, una diferencia donde los gastos superaron a los ingresos— de 4,7 billones de guaraníes (unos 732,1 millones de dólares). Esta cifra equivale al 1,2% de todo lo que produce el país (el Producto Interno Bruto o PIB) y responde a un crecimiento muy leve de los ingresos frente a un aumento del 11,7% en el gasto público para cumplir compromisos sociales, pagar deudas de medicamentos y sostener obras públicas. El reporte fue presentado por la gerente de Economía, Nathalia Rodríguez, y el director de Política Macro-Fiscal, Marcelo Rodríguez.
El dato llamativo es que este «saldo en contra» del Estado ocurre en medio de una economía paraguaya que marcha a paso firme y lidera el crecimiento en Sudamérica con una proyección de aumento del PIB del 4,5% para este 2026, superando a vecinos como Argentina, Perú y Brasil. Además, la inflación está totalmente bajo control (en un 2,1% interanual a junio) y la moneda nacional, el guaraní, se ha fortalecido notablemente frente al dólar estadounidense, cotizando a 6.115 guaraníes por dólar al cierre del semestre. Sin embargo, esta misma fortaleza del guaraní (un dólar más barato) terminó jugando en contra de las recaudaciones de Aduanas, ya que al valer menos el dólar, se cobran menos impuestos en guaraníes por los productos importados.
Al analizar la caja del Estado, los ingresos totales casi no se movieron, registrando un mínimo incremento del 0,5%. Si bien los impuestos cobrados a nivel interno subieron un cómodo 11,6% gracias al IVA y al impuesto a las empresas, las recaudaciones por importaciones cayeron un 13,3%. Al mismo tiempo, los ingresos que no vienen de impuestos se redujeron un 5,2%, golpeados principalmente por un desplome del 33% en el dinero que Paraguay recibe de las entidades binacionales. En el caso de Itaipú, el bajón fue del 37,8%, afectado no solo por la baja del dólar, sino también porque en Paraguay consumimos más nuestra propia energía y, por ende, nos quedó menos excedente para venderle a Brasil.
Por el lado de los gastos, el Estado desembolsó un 11,7% más que el año pasado. El dinero se destinó principalmente a regularizar deudas con las farmacéuticas para asegurar remedios en los hospitales públicos (la compra de medicamentos subió un 45,8%) y a financiar programas sociales como la pensión alimentaria para Adultos Mayores y el programa Hambre Cero, que tuvo un notable aumento del 199,8% en su ejecución. Con respecto a los salarios públicos, el Ministerio de Economía destacó que el 80% de lo que se paga con impuestos va a parar a tres sectores esenciales del país: un 35% a educación, un 25% a policías y militares, y un 20% a salud.
Las obras e inversiones en infraestructura del Gobierno Central alcanzaron los 3 billones de guaraníes (unos 472,9 millones de dólares), registrando un crecimiento del 3,3% respecto al primer semestre del año anterior. Esta inyección de dinero estuvo liderada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, que invirtió un 22,6% más tras ponerse al día con los pagos atrasados a las empresas constructoras. En resumen, los técnicos explican que aunque Paraguay brilla en su macroeconomía, el desafío de las finanzas públicas pasa por controlar este desbalance anualizado, el cual se sitúa en un 2,6% del PIB, una cifra similar a la que se registraba hace un año.





















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