La polémica aprobación del balance de gestión de Óscar «Nenecho» Rodríguez y Luis Bello por parte de la Junta Municipal desató una ola de indignación y fuertes cuestionamientos en el arco político opositor. La sesión, caracterizada por un ambiente sumamente hostil que incluyó gritos de concejales y la presencia de gremios de funcionarios municipalizados que presionaron activamente, obligó incluso a que la concejala Fiorella Forestieri ingresara al recinto escoltada por personal de seguridad. La posterior sanción del documento contable fue catalogada como un pacto de impunidad, posibilitado por el reciente realineamiento de las bancadas coloradas en la corporación legislativa de la capital.
Al respecto, la concejala Fiorella Forestieri denunció abiertamente que la aprobación de este balance representa un «grosero blanqueo» que se concretó únicamente gracias al denominado «abrazo republicano» de las facciones coloradas en la Junta. Forestieri recordó que meses atrás la disidencia interna del partido de gobierno se había sumado a la oposición para contar con los votos necesarios y rechazar ese mismo balance debido a las innumerables inconsistencias. La edila lamentó que nada haya cambiado desde aquel análisis hasta la fecha actual en cuanto a los números presentados, y criticó que se validara una deuda que supera los 70 millones de dólares, sin contar los millonarios intereses que deberán pagar todos los contribuyentes asuncenos por obras de infraestructura vial y pluvial que sencillamente no existen en la ciudad.
Forestieri detalló que desde el inicio de la emisión de estos bonos advirtió que la capital paraguaya se endeudaría peligrosamente a solo meses de las elecciones nacionales, señalando que el dinero asunceno terminaría destinándose a sostener la pesada estructura municipal. La concejala aseveró que las sospechas se confirmaron plenamente con las declaraciones del propio interventor de la comuna, quien admitió que los recursos fueron a parar a gastos corrientes y pago de salarios. De esta manera, según sus palabras, el ciudadano asunceno quedó rehén de una estructura prebendaria y endeudado para el pago de operadores políticos, mientras debe convivir diariamente con calles repletas de baches, basurales y una pésima calidad de vida.
A las críticas se sumó el senador Eduardo Nakayama, quien elevó la gravedad de las acusaciones al apuntar al destino final de los millonarios fondos obtenidos por la Intendencia. Nakayama coincidió con los cuestionamientos de la concejala Forestieri y advirtió que, además del pago de supuestos planilleros dentro de la estructura municipal, existe una alta probabilidad de que los 70 millones de dólares de los bonos hayan financiado de manera directa las campañas electorales de los candidatos oficialistas.
El legislador nacional cuestionó con dureza el mecanismo financiero de «cuenta única» que implementó la administración municipal, calificándolo como una verdadera canilla abierta por la cual se escurrió el dinero público que legalmente debía invertirse en trabajos de mejoramiento vial, desagües pluviales y el hermoseamiento de plazas públicas. Nakayama concluyó que, bajo el amparo de este criticado esquema financiero que hoy aparentemente ya no se utiliza, se desvió el dinero del contribuyente para fines partidarios, dejando a la capital del país sumida en el abandono y con una millonaria deuda a cuestas.
























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