-Una invitación para resistir con valentía y existir con humildad-
Los buenos libros, entres sus muchas virtudes, permiten que los lectores ingresen a ellos desde las más variadas dimensiones. Despliegan siempre un sinfín de puertas de entrada que permiten explorar la obra desde múltiples perspectivas.
Es, precisamente, el caso del más reciente libro de la autoría del Profesor Mario Ramos Reyes. Se trata de un maravilloso ensayo filosófico — político de corte profundamente humanista que, ya desde el título, motoriza, estimula y azuza tanto los sentidos como el intelecto de quien se anime a bucear en sus profundidades.
El libro se titula “La razón abierta al misterio: apuntes para una filosofía cristiana” y, para los fines de esta reseña, me permití agregar un subtítulo que, personalmente, entiendo sintetiza la esencia de la propuesta del autor: “Una invitación para resistir con valentía y existir con humildad”.
Se trata de un libro tan necesario como relevante pues posee un altísimo valor. Y, utilizo el término “valor” en su doble acepción ya que los ensayos presentados por el autor, destacan por su valía en términos de contenido y, al mismo tiempo, destaca por su valor en términos de coraje cívico y compromiso.
En tiempos donde el mercado ha colonizado prácticamente todos los ámbitos de la vida, merece que destaquemos la aparición de un libro que, al decir de Nuccio Ordine (1958–2023), nos permite rescatar “la utilidad de lo inútil”.
En esta breve reseña, motorizada por la algarabía que me produjo la lectura del libro, quisiera compartir con ustedes algunas virtudes de la obra y, si me lo permiten, otras tantas del autor. Así que allá vamos.
Con respecto al libro, destaco tres dimensiones: la estética, la ética y la política.
Desde la dimensión estética, el libro sigue las recomendaciones dadas por el Maestro Ortega y Gasset cuando refería que “la sencillez es la cortesía del filósofo”. En efecto, en la serie de ensayos filosóficos que componen el libro, el autor logra el prodigio de presentar temas sumamente álgidos y polémicos, sin sacrificar la claridad que guía habitualmente la pluma de los grandes Maestros. El libro está construido con tanta delicadeza y consideración hacia el lector que, al margen del abordaje de temas que desbordan en polémica y complejidad, quienes emprendan el viaje, inevitablemente evocarán la férrea defensa del goce estético que Borges inmortalizó cuando le preguntaron para qué servía la literatura: para lo mismo que sirven los amaneceres, el canto de los pájaros, el perfume de las flores o el aroma del café.
Desde la dimensión ética, al igual que el tábano al caballo o a Sócrates su demonio, el libro incomoda e interpela al lector. Los temas tratados en el libro (modernidad y posmodernidad, aborto, liberalismo, educación, wokismo, debate público, construcción de lazos comunitarios, los misterios inaccesibles a la razón, etc.), obligan al lector a que abandone su zona de confort, pero no solo en términos intelectuales sino de acción ciudadana. El libro, se convierte así en un espejo que impone la autocrítica invitándonos tanto a repensar nuestro compromiso con la construcción de lazos comunitarios como a ejercitar la esperanza como motor de desarrollo individual y colectivo.
Desde la dimensión política, el libro rompe con la hipócrita corrección imperante y que obliga muchas veces a la autocensura, para tomar posición sobre temas candentes instalados en la sociedad, pero sin caer nunca en lo soez o lo chabacano. Por muy polémicas que puedan ser las posiciones defendidas por el autor, éste, nunca pierde de vista al otro en la inteligencia de que, precisamente, esa otredad, es la que nos define como seres humanos y es el detalle que nos permite contar siempre con un interlocutor con quien, diferencias al margen, debemos urdir el tejido comunitario en beneficio de todos.
Siempre desde la dimensión política, el libro rompe con el esquema maniqueo bajo el cual operan las cúpulas de poder (político, religiosos, económico, etc) e introduce matices que obligan a repensar y revisar tanto nuestras ideas como nuestras creencias para decirlo, nuevamente, en términos del Maestro Ortega y Gasset. El libro no solo incomoda a las estructuras de poder marcando los muchos temas sensibles que, o no integran la agenda pública o son tratados con estándares populistas, sino que aporta claves para robustecer el debate y fortalecer la affectio societatis que debemos rescatar si nos interesa nutrir la vida en común.
El libro, se erige, por tanto, en un verdadero manual que ilumina el camino de todas las personas que decidan ejercitar plenamente los atributos de la ciudadanía tanto en su faz ética como en su faz política.
Para finalizar y ya con respecto al autor, casi me siento relevado de formular apuntes pues, el Profesor Mario Ramos Reyes, es un destacado referente que no solo enseña filosofía, sino que vive (o mejor, convive) filosóficamente. Docente comprometido con el quehacer universitario, con sus alumnos y con la comunidad, el Profesor Mario Ramos Reyes es un incansable promotor cultural y formador de pensamiento crítico desde hace más de cinco décadas.
Humanista coherente y comprometido que, en tiempos de modernidad líquida, desafía a los aparatos ideológicos del Estado y al relativismo imperante, y nos propone rescatar, desde la praxis filosófica compartida, una serie de valores que han sido desplazados por la fascinación alienante que genera en la sociedad la manera en la que se conduce la clase dirigente que opera sobre la lógica “amigo — enemigo” y que, desde allí, no duda en recurrir a todo tipo de atajos disvaliosos en desmedro del concepto de lo público o lo comunitario.
Les invito con entusiasmo y alegría, a que lean el libro que nos regala, una vez más, el Profesor Mario Ramos Reyes. Quien, ponga en práctica la recomendación aristotélica que nos insta a que ejercitemos siempre la curiosidad y la capacidad de asombro y, desde allí, se anime a bucear en las profundidades del extraordinario libro reseñado, emergerá, créanme, tanto con el espíritu y el intelecto regocijados ante los misterios de la razón como con los reflejos cívicos orientados hacia la construcción de lazos comunitarios y el compromiso con los demás.
Robert Marcial González
Julio/2026

























Discussion about this post