El recuerdo de la tragedia internacional evoca las historias de los dos compatriotas que habían migrado a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades laborales y profesionales. Una de las víctimas identificadas fue Carlos Alberto Samaniego López, de 29 años, oriundo de Asunción y profesional del sector financiero, quien se desempeñaba como corredor en la firma de inversiones Cantor Fitzgerald. La oficina de la compañía operaba entre los pisos 101 a 105 de la Torre Norte, sector que quedó completamente bloqueado e incomunicado tras el impacto inicial por debajo de dicha zona, lo que derivó en la pérdida de la totalidad del personal que se encontraba en ese sector y la posterior identificación de su cuerpo semanas después mediante análisis de ADN.
La segunda víctima paraguaya fue Obdulio Amias Ruiz Díaz Shug, de 44 años, oriundo de la ciudad de San Ignacio, departamento de Misiones. El compatriota, de profesión arquitecto, dibujante y jefe de proyectos en una empresa asentada en el complejo, residía desde hacía más de una década en el país norteamericano y se encontraba trabajando en sus oficinas en el momento exacto en que se produjeron los atentados. Tras la tragedia, su esposa Rosa Villalba y sus tres pequeños hijos —Vanessa, Pamela y Brian—, junto con sus familiares en Paraguay, recibieron el acompañamiento en medio del duelo de las familias de más de noventa países afectados por las pérdidas humanas en la ciudad de Nueva York.

En contraposición a las pérdidas fatales, la jornada conmemorativa recuerda la historia de supervivencia de Lourdes Frutos, quien trabajaba en una oficina del piso 78 de la Torre Norte, 16 niveles por debajo de la zona de impacto. La connacional descendió a pie por las escaleras de emergencia en medio del colapso de la estructura, la falta de luz y el cruce continuo con los equipos de bomberos que ascendían para rescatar a los atrapados. En su trayecto, tras observar la caída de personas al vacío y quedar acurrucada en posición fetal por una fuerte ráfaga de viento durante el derrumbe, logró aferrarse a un efectivo de rescate con la cara ensangrentada que la guió hasta la salida antes de reingresar al edificio.
Las historias de los compatriotas forman parte de la nómina oficial de víctimas internacionales que perdieron la vida durante los eventos ocurridos en el World Trade Center.























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