La resolución dictada por la Corte Suprema de Justicia dejó firme la absolución de la médica Laura Sena en el proceso por homicidio culposo instruido tras la muerte de Renato Rojas Talavera, ocurrida en agosto de 2019 cuando el menor tenía dos años de edad. A través de una carta pública dirigida a los ministros del alto tribunal, Carmen Romero, abuela del niño, manifestó en representación de su familia el profundo dolor y la decepción ante el fallo definitivo. En el escrito aclararon que, con el proceso cerrado, ya no plantean un pedido de revisión ni buscan venganza, sino dejar registrada su posición e interrogantes para preservar la memoria del menor.
En el texto, los familiares cuestionaron severamente las afirmaciones vertidas durante el juicio oral sobre la salud de Renato, en las que se sostuvo que el pequeño padecía una cardiopatía incompatible con la vida, que andaba en «piloto automático», que no sostenía la cabeza o que podía presentar un síndrome. La abuela cuestionó sobre qué evidencia se sustentaron tales conclusiones, señalando que algunos de los profesionales que vertieron esos testimonios nunca atendieron ni examinaron personally al niño en vida, contraponiendo esas descripciones con la vivencia de una familia que conoció a un niño activo, que jugaba, se movía y reía.
Como respaldo de sus interrogantes hacia la sentencia, la familia mencionó los informes y antecedentes de profesionales que realizaron el seguimiento médico regular de Renato, entre ellos su cardióloga René Szwako, la Dra. Leticia Gutiérrez y su pediatra, el Dr. Antonio Arbo, cuyas evaluaciones describían hallazgos cardíacos que no correspondían a cuadros de extrema gravedad. Asimismo, recordaron la existencia de un informe pericial dirigido al Ministerio Público en noviembre de 2020 que sostenía que existió un retardo en la atención del niño, planteando cómo una condición cardíaca severa no habría sido advertida previamente en los controles.
En el manifiesto, los allegados expresaron que creían que Renato merecía la oportunidad de un nuevo juicio ante un tribunal diferente e imparcial para una nueva valoración de las evidencias. Remarcaron que ningún título o prestigio profesional puede estar por encima de la evidencia y que toda afirmación médica debe poder demostrarse, haciendo hincapié en que Renato no podía defenderse por sí mismo ante los jueces y pidiendo a las autoridades que no miren únicamente el expediente, sino la vida del niño que hoy tendría nueve años.
Con la absolución firme y la causa agotada en todas sus etapas procesales, la familia de Renato Rojas Talavera dejó asentada su postura pública respecto a las dudas que persisten sobre el juzgamiento de la atención recibida por el niño en agosto de 2019. Carmen Romero concluyó la misiva señalando que mantiene la determinación de seguir luchando por la memoria de su nieto y que su objetivo final es poder decir algún día que hizo todo lo posible para que la Justicia no se olvidara de él.
























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