Un devastador incendio en un hogar de ancianos no registrado en el oeste de Sri Lanka ha conmocionado a la región, elevando la cifra de fallecidos a 13 personas.
El siniestro ocurrió en un centro para pacientes con enfermedades mentales en Anguruwatota, donde 71 personas se encontraban alojadas al momento del incidente. Tras la muerte de un herido en el hospital, las autoridades locales han iniciado una investigación formal sobre lo ocurrido.
El establecimiento operaba en una situación de total irregularidad, según informaron funcionarios de la Secretaría Nacional para las Personas Mayores. El lugar contaba con una capacidad limitada para 15 personas, pero albergaba a 71 individuos, evidenciando un hacinamiento peligroso. A pesar de haber recibido advertencias previas sobre el incumplimiento de normativas, la administración no adecuó sus instalaciones.
Los equipos de emergencia, junto con vecinos y policías, lograron rescatar a 50 sobrevivientes durante la tragedia. Otros siete fueron trasladados a centros médicos, aunque lamentablemente tres de ellos fallecieron a causa de sus lesiones. Los supervivientes han sido reubicados de emergencia en otro hogar cercano para garantizar su seguridad y cuidado.
Un empleado del centro sugirió que el origen del fuego pudo ser un cortocircuito eléctrico en un cable de una bomba de agua. El incendio se propagó rápidamente al alcanzar una pila de colchones y almohadas inflamables. Las autoridades locales han capturado al director del hogar, quien enfrenta cargos por negligencia y deberá permanecer detenido durante una semana.
La escena en Anguruwatota refleja la magnitud del desastre, con restos de medicamentos y muebles carbonizados esparcidos por el lugar. La policía y el ejército continúan trabajando en la zona para esclarecer las responsabilidades penales del caso. Este lamentable suceso pone bajo la lupa la seguridad de las instituciones que operan fuera del marco legal en el país.
Fuente: AP News

























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