Antes que intervenir directamente en la cotización del dólar, el Banco Central del Paraguay (BCP) debe concentrarse en garantizar la liquidez del sistema financiero y preservar la estabilidad monetaria. Así lo dijo Emil Mendoza, titular de la Asociación de Casas de Cambio del Paraguay, quien afirmó que la banca matriz no está llamada a fijar el precio de las divisas, sino a regular la cantidad de dinero en circulación.
Durante la entrevista con Economía A 1000, Mendoza explicó que existe una percepción errónea sobre el papel del BCP. Señaló que, al igual que otros bancos centrales del mundo, su función principal es administrar la liquidez de la economía para mantener el equilibrio financiero, aunque en Paraguay esa tarea presenta una complejidad adicional debido al uso simultáneo del guaraní y el dólar.
«A diferencia de países como Brasil o Argentina, donde la economía opera con una sola moneda, en Paraguay convivimos con dos divisas de uso cotidiano. Por eso, el Banco Central debe administrar la disponibilidad tanto de guaraníes como de dólares», indicó Mendoza.
Mendoza remarcó que el BCP tampoco puede actuar al margen de las condiciones del mercado internacional. A su criterio, intervenir de manera artificial en la cotización del dólar para beneficiar a determinados sectores económicos podría provocar desequilibrios y afectar la estabilidad financiera del país.
Como ejemplo, recordó el escenario registrado el año pasado, cuando algunos exportadores reclamaban medidas ante la depreciación del dólar. Sin embargo, advirtió que una suba forzada de la divisa en el mercado local, mientras su cotización cae en el exterior, generaría incentivos para que inversionistas y empresas trasladen sus capitales fuera del país en busca de mejores oportunidades.
Explicó que quienes operan con cuentas bancarias tanto en Paraguay como en otros mercados, como Estados Unidos o Brasil, detectarían rápidamente esa diferencia de precios y aprovecharían el arbitraje cambiario, lo que derivaría en una salida de dólares del sistema financiero nacional.
«Si el dólar escasea en el exterior y aquí existe una sobreoferta por una intervención artificial, esos recursos terminarán saliendo del país. Es como una taza llena dentro de una palangana más grande, el agua inevitablemente se derrama», comentó el analista.
Finalmente, Mendoza insistió en que el valor del dólar debe responder a las condiciones del mercado y a las tendencias internacionales, mientras que el rol del Banco Central debe centrarse en asegurar la liquidez y la estabilidad del sistema económico, evitando distorsiones que puedan perjudicar al país.





















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