Un vuelo comercial de la compañía de bajo coste Ryanair se convirtió en el escenario de una situación límite que estuvo a punto de terminar en tragedia. Un Boeing 737-800, con 18 años de antigüedad, debió retornar de urgencia y declarar la emergencia en el Aeropuerto Internacional de Salónica-Macedonia luego de que una de sus ventanillas estallara en pleno vuelo, provocando la descompresión de la cabina y la succión parcial de un pasajero hacia el vacío.
El hecho se registró durante las primeras horas de la mañana de este viernes. La aeronave había despegado con normalidad a las 5:57 hora local con destino a Memmingen, Alemania. Sin embargo, cuando llevaba menos de una hora en el aire y se encontraba a una altitud de entre 16.000 y 20.000 pies, los tripulantes y viajeros fueron sorprendidos por un ruido ensordecedor. «Se escuchó un ruido fuerte, fue como si se hubiera reventado un neumático; hubo pánico, gritos y alaridos porque perdimos altitud inmediatamente debido a la descompresión», relató una pasajera a Radio Thessaloniki.
La rotura de la estructura desató el caos de forma instantánea al activarse las máscaras de oxígeno. La peor parte la llevó un ciudadano serbio, de unos 60 años, quien viajaba sentado justo al lado de la ventanilla siniestrada. La fuerza del aire lo succionó repentinamente de cabeza y hasta la altura de los hombros hacia el exterior de la cabina. Testigos relataron a la cadena pública griega ERT que su esposa logró sujetarlo con desesperación de las piernas durante varios minutos, mientras otras personas se sumaban para jalarlo hacia adentro. Dos factores resultaron providenciales para salvarle la vida: el hombre no se había quitado el cinturón de seguridad y la solidaridad del resto de los pasajeros permitió ingresarlo de nuevo y estabilizarlo en su asiento.
El comandante de la aeronave mantuvo la serenidad, estabilizó el avión y emprendió el inmediato regreso a Salónica, tocando tierra de manera segura tras una hora y 13 minutos de vuelo. En la pista ya aguardaba un amplio despliegue de los servicios de emergencia, incluyendo a bomberos, policías y ambulancias. El pasajero afectado, quien llegó ensangrentado y sufrió desmayos temporales debido al trauma, fue trasladado de urgencia a un hospital. Los portavoces sanitarios indicaron que el hombre ingresó en severo estado de shock, pero consciente, presentando una lesión en el cuello, además de abrasiones y quemaduras por fricción debido a la velocidad del viento. Una mujer embarazada que también viajaba en la unidad fue trasladada por precaución, recibiendo el alta médica poco después tras constatarse su buen estado de salud.
A través de un comunicado remitido a medios internacionales, un portavoz de Ryanair confirmó el desprendimiento de la ventanilla en pleno vuelo y aseguró que el avión aterrizó con normalidad. Para mitigar los impactos del percance, la firma de transporte dispuso una aeronave de reemplazo que despegó por la mañana con destino a Alemania para trasladar al resto de los pasajeros que resultaron ilesos. En paralelo, la operadora Fraport Greece confirmó que la Autoridad Helénica de Investigación de la Seguridad Aérea y Ferroviaria (HARSIA) ya abrió una investigación oficial sobre las causas del siniestro. Si bien los peritajes apenas comienzan, la hipótesis principal apunta a que una pieza interna de uno de los motores del propio Boeing se habría roto e impactado a alta velocidad contra la ventanilla del pasajero, desencadenando la emergencia.





















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