Fuentes locales consultadas por EFE estiman en más de 400 los muertos por un deslizamiento de tierra en una mina de coltán de la localidad de Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo (RDC).
El derrumbe ocurrió el pasado jueves después de que lloviera sobre esa mina, situada en la jefatura de Mupfuni Kibabi, territorio de Masisi, en la provincia de Kivu del Norte, un área bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en el que continúan las labores de rescate.
«Ya superamos los 400 muertos, incluyendo mineros artesanales y comerciantes, provenientes no sólo de Masisi, sino también de territorios aledaños e incluso de países vecinos, que vienen a trabajar aquí. Por lo tanto, la tragedia es enorme», declaró por teléfono a EFE Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi.
«Estamos avanzando con las operaciones de búsqueda y rescate poco a poco con los recursos disponibles. Así, es difícil», subrayó Nitendi.
El líder de la sociedad civil lamentó que la zona ocupada por los rebeldes del M23, apoyados por el Ejército ruandés (según la ONU y varios países occidentales), no esté siendo administrada, lo que dificulta la organización de las labores de socorro.
«La gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos como puede, sin recursos ni equipo», enfatizó Nitendi, al pedir ayuda internacional para rescatar a los afectados y ayudar a recuperar cuerpos enterrados bajo el lodo y los escombros.
Ngendu Mwabura, que ejercía como jefe administrativo de Mupfuni Kibabi hasta que fue apartado por el M23, aunque todavía reside en la zona, también confirmó a EFE que «ayer tuvimos más de 300 muertos, y hoy, provisionalmente, más de 400».
Fuente: EFE























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