Un insólito episodio entre tecnología y crimen transfronterizo salió a la luz en inmediaciones de la Puente Internacional de la Amistad, donde autoridades interceptaron un Volkswagen Fusca 1600, año 1985, que figuraba como robado en Brasil desde 1993.
El vehículo, con chapa paraguaya, fue detectado durante un procedimiento de verificación rutinaria. Al cotejar los datos en el sistema, los intervinientes comprobaron que el automóvil tenía una denuncia por hurto vigente desde hace más de 30 años.
No obstante, el detalle que más sorprendió a los agentes fue que el histórico Fusca ya no conservaba su estructura mecánica original. El rodado había sido transformado en un automóvil totalmente eléctrico como parte de un proyecto impulsado en 2013 por el ingeniero Mario Vernazza, ligado al Tecnológico Itaipu Paraguay.
La adaptación tecnológica sustituyó el tradicional motor a combustión por un sistema alimentado con baterías recargables. De acuerdo con los datos del proyecto, el vehículo operaba con 12 baterías de 8 voltios, podía alcanzar velocidades de hasta 120 kilómetros por hora y presentaba un costo de consumo energético considerablemente bajo, con menos de 5 reales por cada 100 kilómetros recorridos en trayectos urbanos.
El hallazgo generó sorpresa tanto por la antigüedad de la denuncia como por la llamativa reconversión del automóvil, que pasó de ser un vehículo robado a convertirse en un prototipo de movilidad sustentable en Paraguay.






















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