Un Tribunal de Sentencia dictó una condena de 23 años de prisión para un hombre hallado culpable de los delitos de abuso sexual en niños, coacción sexual y violación. La agente fiscal Vivian Coronel, titular de las unidades especializadas en niñez y lucha contra la trata de personas de Alto Paraná y Canindeyú, representó al Ministerio Público en el juicio oral. La Fiscalía logró demostrar con pruebas contundentes la gravedad de los hechos y la responsabilidad directa del acusado en los ataques de forma reiterada.
La investigación penal determinó que el ahora condenado se valió de su condición de familiar y de la cercanía con el entorno de las víctimas para consumar los abusos en múltiples ocasiones. Las afectadas por las agresiones sistemáticas son dos hermanas menores de edad, de 13 y 15 años. El esquema de violencia continuada se interrumpió de manera definitiva una vez que el caso fue descubierto por terceras personas y derivó en una intervención de las autoridades policiales.
Los antecedentes judiciales refieren que el caso salió a la luz tras una denuncia telefónica recibida en la comisaría de la jurisdicción correspondiente. A partir de esa alerta, el Ministerio Público activó de inmediato los protocolos de protección y ordenó la realización de evaluaciones forenses, contenciones psicológicas y otras diligencias urgentes que resultaron determinantes para recolectar los elementos de convicción idóneos contra el agresor.
El Tribunal de Sentencia encargado de aplicar la alta pena privativa de libertad estuvo integrado por los magistrados Gloria Vera, Margarita Martínez y Diego Duarte. Los jueces concluyeron de manera unánime que el Ministerio Público acreditó con certeza absoluta la autoría del procesado en los hechos punibles juzgados. Por razones de seguridad y orden procesal, el condenado permanecerá recluido bajo estricta vigilancia en el centro penitenciario asignado por el Juzgado de Ejecución.





















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