El papa León XIV presentó formalmente este lunes su primera encíclica, titulada “Magnifica Humanitas” (“Humanidad magnífica”), un extenso documento de 110 páginas destinado a fijar la postura de la Iglesia católica ante los efectos de la inteligencia artificial (IA) sobre la dignidad humana.
El pontífice —primer obispo de Roma de nacionalidad estadounidense, además de matemático y canonista de formación— advirtió de manera tajante en el texto que la IA “no puede considerarse moralmente neutra” y reclamó “desarmarla” para evitar que este desarrollo termine por dominar al ser humano.
La publicación del documento coincidió con el 135.° aniversario de la histórica encíclica Rerum Novarum promulgada por León XIII en 1891 para responder a los desafíos de la Revolución Industrial, una coincidencia doctrinal que el propio Robert Prevost —nombre secular de León XIV— buscó remarcar como una continuidad en la Doctrina Social de la Iglesia.
Lejos de constituir una condena abstracta a la tecnología, la tesis del texto plantea que las innovaciones actuales pueden profundizar las desigualdades y la exclusión, apuntando sus críticas principales hacia la extrema concentración de patentes, algoritmos y datos en manos de unas pocas corporaciones del sector privado.
Frente a este escenario de opacidad tecnológica, el líder religioso urgió a los gobiernos mundiales a implementar marcos jurídicos sólidos y sistemas de supervisión independientes, señalando que la autorregulación ética de las empresas no es suficiente si la moralidad es determinada únicamente por los creadores de los algoritmos. Entre sus advertencias más específicas, el papa alertó sobre los riesgos de explotación y manipulación que sufren los menores a través de herramientas capaces de alterar imágenes y videos, exigió salvaguardas verificables para evitar la precarización y el desempleo automatizado de los trabajadores, y calificó como “no permisible” delegar decisiones bélicas letales a sistemas autónomos de IA.

Un hecho inédito dentro del documento magisterial fue la inclusión de una disculpa formal en nombre de la Iglesia por el papel que tuvo la Santa Sede en los siglos XV y XVI al legitimar la esclavitud y el sometimiento de pueblos indígenas, un flagelo que León XIV emparentó directamente con el presente al denunciar que el incumplimiento de estándares laborales en la economía digital y la extracción precarizada de minerales para los chips de IA constituyen nuevas formas de colonialismo.
La presentación oficial del texto se llevó a cabo en el Vaticano con la presencia de Christopher Olah, cofundador de la firma tecnológica Anthropic, y el cardenal Víctor Manuel Fernández.






















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