El proceso de privatización de la Vía Navegable Troncal de la Hidrovía Paraná-Paraguay, impulsado por el gobierno de Argentina bajo la gestión del presidente Javier Milei, ingresó en una etapa de definiciones comerciales y tensiones diplomáticas.
La licitación internacional busca otorgar la concesión de obra pública a riesgo empresario por un plazo de 25 años e inversiones estimadas en USD 10.000 millones. Con esta medida, la administración argentina proyecta eliminar los subsidios estatales al mantenimiento de la vía, los cuales representaban un gasto anual de USD 30 millones.
En la puja económica, las multinacionales belgas Jan de Nul y DEME presentaron una oferta idéntica de USD 3,80 por tonelada de registro neto. Si bien se estima que el nuevo esquema generará un ahorro global de entre 35 y 40 millones de dólares al año para el sector exportador del sur al fijar una tarifa base menor a la de otros tramos históricos, el escenario despierta incertidumbre en Paraguay.
De este corredor natural depende el 70% de las exportaciones y el 50% de las importaciones locales, por lo que el presidente de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), Julio César Vera, advirtió que cualquier adjudicación que resulte en costos mayores a la tarifa transitoria actual de USD 1,30 aplicada en el tramo Santa Fe – Confluencia reactivará el conflicto regional bajo el Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra.
A la par de la preocupación logística, la licitación desató un cruce geopolítico luego de que la firma DEME expresara serias dudas sobre el proceso y solicitara la intervención de la Casa Blanca, argumentando supuestos vínculos de Jan de Nul con empresas estatales de China.
El bloque oficialista de Milei otorgó una mayor puntuación técnica a Jan de Nul, perfilándola como ganadora, lo que motivó que sus directivos se reunieran de urgencia con el embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas. En dicha reunión, la empresa desmintió cualquier lazo con capitales asiáticos, garantizó el uso de insumos occidentales y acusó a sus competidores de intentar entorpecer el concurso; en contrapartida, la Embajada de China en Argentina manifestó su profundo rechazo a las especulaciones y a cualquier práctica discriminatoria contra sus corporaciones.




















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