El senador colorado Javier Zacarías Irún ejerció una enérgica defensa frente a los cuestionamientos periodísticos derivados de la filtración de una serie de audios que lo vinculan con un presunto esquema de reparto de cupos en la Itaipú Binacional.
En un tenso cruce con los medios de comunicación, el legislador rechazó haber cometido cualquier hecho punible o irregularidad administrativa, argumentando que sus expresiones en las grabaciones forman parte de una «manera coloquial» de dialogar con las bases partidarias.
Durante el requerimiento periodístico, el parlamentario fue confrontado sobre una promesa explícita realizada al dirigente Osvaldo Sánchez para ubicar a su hermano en la entidad binacional, contrato que presuntamente se emitió poco después de la conversación.
Zacarías Irún negó de forma categórica que el vínculo laboral se haya materializado y alegó que el documento en cuestión careció de la correspondiente orden de inicio de servicio por parte de la hidroeléctrica, afirmando que «casi es casi; si me decís casi es porque no se concretó», desligándose de las gestiones y asegurando que su intervención se limitó a una simple consulta sobre el estatus de la persona.
Para intentar desacreditar las acusaciones de prebendarismo que pesan sobre su estructura política en Alto Paraná, el senador exhibió documentos de otro operador de su equipo, Silvio Darío Morel López. El legislador demostró que los contratos iniciales de Morel datan de los años 2022 y 2023, bajo la administración del expresidente Mario Abdo Benítez.
Zacarías Irún desafió a los cronistas a demostrar la ilegalidad de sus actos, sosteniendo que la difusión del material audiovisual en realidad demuestra que su sector no cede a chantajes, concluyendo que el denunciante «se fue ofuscado y enojado porque no consiguió lo que quería».






















Discussion about this post