Antes de que comience la nueva temporada, el Como 1907 decidió implementar un protocolo inédito en sus divisiones formativas con el objetivo de disminuir los impactos en la cabeza y resguardar la salud cerebral de sus jóvenes futbolistas. La iniciativa contempla una reducción progresiva del juego aéreo y prioriza el desarrollo técnico, táctico y la toma de decisiones con el balón.
La nueva normativa establece que los niños menores de 10 años no podrán realizar cabezazos ni en los entrenamientos ni en los partidos. A partir de las categorías superiores, esta práctica será incorporada de forma gradual, utilizando balones de menor peso y limitando la cantidad de remates de cabeza por sesión. Además, el club evitará ejercicios innecesarios de cabeceo antes y después de los encuentros y controlará que los balones no estén inflados por encima de los niveles recomendados.
La medida cuenta con el respaldo de Raphaël Varane, integrante del Consejo de Educación del club, quien impulsó la iniciativa a partir de su propia experiencia. El exdefensor francés recordó que sufrió dos conmociones cerebrales a los 16 años y advirtió sobre las secuelas que este tipo de lesiones pueden provocar a largo plazo.
«Conozco a muchos exfutbolistas que hoy padecen demencia. Tenemos la responsabilidad de proteger a las nuevas generaciones», sostuvo Varane.
El campeón del mundo con Francia en 2018 también rechazó la idea de que retrasar el aprendizaje del cabezazo afecte la formación de los jugadores. Según explicó, durante la infancia es más beneficioso fortalecer aspectos técnicos, tácticos y de movilidad, dejando el juego aéreo para etapas posteriores, cuando el desarrollo cerebral sea mayor y el riesgo de lesiones pueda reducirse.
«Que un niño no cabecee no significa que no pueda dominar esa técnica más adelante. El cerebro aún está en desarrollo y debemos evitar contactos innecesarios», concluyó.






















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