La diputada Rocío Vallejo denunció el trato recibido por parte del Fiscal General del Estado, Emiliano Rolón, durante la reunión en la Cámara de Diputados. La legisladora calificó el comportamiento del titular del Ministerio Público como «totalmente prepotente» luego de que este intentara interrumpir su intervención mientras ella argumentaba sobre la falta de presupuesto para la institución. El incidente escaló al punto que Vallejo amenazó con retirarse de la mesa directiva, señalando la «soberbia propia de alguien que se siente protegido por el oficialismo».
El eje del conflicto se centró en los reclamos por el incumplimiento de la Ley 7.511, que debía concretar aumentos salariales para los asistentes fiscales. Vallejo cuestionó la falta de «lobby intenso» por parte de Rolón para defender a sus subordinados. «Él lo que consiguió en el Senado es el aumento para los fiscales y los adjuntos, que está muy bien, pero no me respondió si peleó para que se le dé ese aumento que está por ley para los asistentes fiscales», recriminó la diputada, subrayando la desigualdad en las gestiones presupuestarias.
Otro punto crítico de la discusión fue el estado del laboratorio forense, donde los peritos han manifestado que no pueden garantizar la calidad de sus pericias por la falta de infraestructura. Para Vallejo, esta situación es «sumamente grave porque es el que da soporte al trabajo de los agentes fiscales». Ante la falta de respuestas claras, la legisladora criticó que el Fiscal General intente deslindar responsabilidades alegando que el presupuesto depende exclusivamente del Poder Ejecutivo.
La diputada, quien recordó su trayectoria de 12 años dentro de la institución como parte de la primera camada de fiscales del nuevo código, lamentó profundamente la situación actual de la institución. «Yo sí amo al Ministerio Público… conozco la institución y me siento comprometida con esa gente que sufre gracias a la mala gestión de Emiliano Rolón», afirmó de manera contundente, contrastando su conocimiento del terreno con la supuesta indiferencia del actual Fiscal General ante las necesidades operativas básicas.
Finalmente, Vallejo justificó su salida de la reunión al no encontrar respuestas satisfactorias a sus interrogantes técnicos. Cuestionó la autoridad moral de un invitado para intentar silenciar a una representante del pueblo en uso de su palabra: «¿Quién es él para venir a la Cámara de Diputados a pedir un redondeo?». La legisladora concluyó que no estaba dispuesta a seguir escuchando lo que calificó como «estupideces» y una falta de compromiso real con la infraestructura y el capital humano de la fiscalía.
























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