La organización del torneo de Roland Garros, bajo la gestión de la Federación Francesa de Tenis (FFT), anunció este viernes la aplicación de una sanción económica al tenista paraguayo Adolfo Daniel Vallejo tras las declaraciones emitidas al finalizar su compromiso de segunda ronda.
El jugador de 22 años y número 71 del ranking mundial, venía de protagonizar un extenuante encuentro de cinco horas frente al local Moïse Kouamé en el estadio Suzanne Lenglen, desarrollado bajo una intensa ola de calor y un ambiente sumamente hostil por parte de la afición parisina.
Las declaraciones que motivaron la medida de la FFT ocurrieron en una charla posterior con el medio digital Clay, donde Vallejo analizó el descontrol del público francés —calificado habitualmente en los últimos años como sumamente agresivo— y la labor de la jueza de silla brasileña, Ana Carvalho, para contener la presión de las gradas.
El tenista paraguayo argumentó que para este tipo de encuentros con hinchadas tan complejas se requería mayor firmeza para imponer orden, sugiriendo que la designación debió considerar ese factor de fuerza ante el público. Ante la repercusión de sus dichos, que las autoridades del torneo tildaron de inaceptables, Vallejo aclaró de forma contundente que sus palabras fueron malinterpretadas.
El deportista aclaró que en ningún momento generalizó sobre las capacidades de las mujeres en el arbitraje, sino que se refirió exclusivamente al desempeño específico de la jueza en ese partido y a su falta de manejo ante los reiterados desbordes del público local.
El trasfondo del reclamo de Vallejo radica en las particulares condiciones en las que se desenvolvió el tramo final del partido, donde el paraguayo estuvo muy cerca de la victoria tras recuperarse notablemente en el quinto set. Según explicó el propio atleta, el rival se benefició de pausas excesivas en momentos críticos del juego, permitiendo que la grada gritara de forma ininterrumpida sin que el arbitraje interviniera para reanudar el juego a tiempo.
Vallejo enfatizó que estas demoras irregulares favorecieron la recuperación física de su oponente, desvirtuando la continuidad del juego. Asimismo, el número uno nacional recalcó que su postura no busca justificar el resultado deportivo, ya que felicitó debidamente a su rival y reconoció el derecho del público a alentar al tenista local, apuntando sus críticas únicamente a la gestión del orden reglamentario dentro de la cancha.
























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